O sea

Editorial / Venezuela RED Informativa

Uno termina pensando que quienes no nos damos cuenta de lo que pasa en Venezuela somos los hombres y mujeres, tanto de Afuera y como de Adentro, que nacimos en esta tierra. Una millonada de personas que nos hemos calado “esto” por más de dos décadas. Treinta y tantos millones de idiotas parece que no tenemos la más remota idea de quiénes han sido y quiénes son los responsables de tanta maldad, tanto ensañamiento familiar, tanto crimen auspiciado desde el gobierno, y sus cómplices de la oposición, tanta robadera, que las grandes mayorías hemos sufrido en carne propia y por cuenta de todos ellos.

Todo indica que, los únicos que se saben y se conocen “esto”, son los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica. O sea, ¡ellos se las saben todas! Están tan al tanto del color y del tipo de ropa interior de la preferencia de la primera combatiente, como de la dirección exacta de todas y cada una de las novias que tiene el señor Maduro.

¡Solo el señor Blinken sabe por todos nosotros! El nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, quien cuenta con la más aceitada maquinaria de la comunidad de inteligencia mejor equipada y mejor dotada para su oficio del mundo actual, es el verdadero genio de la lámpara. Ese mismo al cual le hacen caso no-sé-cuántas flotas de guerra, dando vueltas por todos los siete mares. Que tiene a su disposición a todos los chismosos del mundo, siempre listos para actualizarle en todos los cuentos. Él y solo él sabe qué, cómo y quiénes “son” los que “son” en esta eterna noche bolivariana de Halloween.

Y es justamente este señor y la administración que representa quienes están esperando pacientemente, y sin apuros, que el NARCOGOBIERNO de Caracas se arregle con la oposición venezolana, para que ambos se midan en unas elecciones libres y limpias, y acomoden este lío.

O sea: ¿son o solo se están haciendo?

O sea… acá no hay tropas de ocupación cubanas, que son quienes toman las decisiones dentro del NARCOGOBIERNO venezolano. En Venezuela la Guardia Republicana Iraní y su brazo del terror Hezbollah no tienen nada que ver con el emplazamiento de misiles de mediano alcance que apuntan a-no-se-sabe-dónde. Los chinos no tienen el dominio real sobre la extracción de minerales preciosos y muchos otros “especiales” en el Arco Minero venezolano, el cual se reparten con el alto pranato de la porquería del siglo XXI.

Nada de eso existe. Nada de eso ocurre en la Venezuela de marzo de 2021.

O sea que para la administración Biden/Harris la varita mágica para “esos” asuntos y una lista adicional de tragedias más que pasan en la Venezuela todos los días. La visa hacia la felicidad para una nación saqueada, invadida y correteada a empujones hacia al liberalismo económico más despiadado que se sepa, desde mediados del siglo XIX en la Inglaterra de Charles Dickens, solo pasa y se compone por Juan Guaidó y su discurso para mequetrefes.

¿Miopía? ¿Complicidad? ¿Ignorancia? ¡Quién sabe! Pero toda esa apatía, suena criminal.

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