¡Oh Israel!

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Nuevamente los yanquis “delegan” el asunto Oriente Medio a sus operadores de confianza, el Estado de Israel. Así, mientras el Departamento de Estado trata de enderezar lo que dijo su vocero, que luego “arregló” el Señor Pompeo sobre el prócer Juan Guaidó, los judíos sí que no malgastan su tiempo en estupideces. Para ellos, de la información depende su sobrevivencia. Nunca más serán atrapados en un Holocausto. Siempre andan dos pasos adelante.

El Primer Ministro Netanyahu, ex director del poderoso Mossad de su país, le encarga al espabilado de Julio Borges que eche el cuento sobre los miles de pasaportes venezolanos entregados a los sirios y en manos de los “angelitos” de la tenebrosa organización chiita Hezbollah. Es decir, que ponga en blanco y negro la realidad sobre los “acuerdos” entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Islámica de Irán, que vienen funcionando desde hace muchos años.

En términos reales hablamos del auspicio, la colaboración y el apoyo incondicional de la Boliporquería del Siglo XXI al “Partido de Ala”, con base en la siniestra Siria y sucursales sobre media franja subsahariana de influencia iraní y de sus nuevos asociados comerciales, la China.

El “asunto”, ¿suena, ¿verdad? Porque parte de la “estrategia” de estas alimañas consagradas al terror mundial, es contar con un santuario continental en Venezuela. Apenas antes de ayer acaban de ser reabiertas sus viejas sucursales en la Argentina de los “pibes” Fernández, que están estrenando gobierno.

No hay forma de olvidar el bombardeo de la AMIA, en la Buenos Aires de los ‘90s. Un cangrejo sin solución, que hasta logró el suicidio por la espalda de un sonado fiscal anti Kirchner. Pero más al Norte de la América del Sur…

En el propósito de la creación del hombre nuevo y del socialismo del siglo XXI, el Difunto abrió el país a Hezbollah como aliviadero y refugio. Siempre patriota. ¡Siempre nacionalista! ¡Siempre Chávez! Inolvidables, él y su madre.

Mientras Rodríguez Chacín mudaba la infraestructura “productiva” de la FARC, Tareck El Aissami se encargó por años de engrasar las relaciones de la “Herramienta de Ala” con la Revolución del Siglo XXI.

Aparte del uso de los aviones de Conviasa en su vuelos “vacíos” Caracas / Teherán, con cajones llenos de metales radiactivos, en particular Uranio del Arco Minero, se creó un hampoducto de chiflados de “allá” hacia acá. Pajarracos rarísimos atravesando el Aeropuerto de Maiquetía, enturbantados y embatolados, escoltados por funcionarios de traje y corbata con caras de militares disfrazados.

Así fue como surgieron los campamentos de adiestramiento en el Alto Apure, la “fábricas” de repuestos para tractores, las plantas procesadoras de leche y cuatro parapetos más, para esconder la verdad detrás los “convenios de cooperación” con la República Islámica. Todos ellas, por cierto, hoy en día vacías, desvalijadas o en manos de la “comunidad”. Sea lo que sea eso.

En las narices de los 8 años de la Administración del presidente Obama, “eso” estaba ocurriendo en Venezuela. A escasas tres horas y medias en vuelo comercial desde los EE.UU. Lo mismo que la aprobación y renovación de visas norteamericanas de todo tipo, en las personas y familiares de cientos de funcionarios venezolanos que estaban dedicados a esa maroma.

Y, en todo ese tiempo, o la CIA se metió a imbécil o eso se sabía, ¡pero NO importaba!

¡Qué cosa, no! En cambio, los judíos, que con “eso” de su sobrevivencia no se juegan, no solo lo manejaban, sino que empezaron a “mover” a su gente del país.

La una vez poderosa comunidad hebrea en Caracas, casi se desmanteló. Hasta el Rabino Pinchas se fue pal’ carajo. Hoy es el representante de su amada Venezuela, en Israel. Uno de los pocos aciertos diplomáticos de los “Vamos Bien”.

Esta sigue siendo una historia con muchos retazos. Muchísimas complicidades y “omisiones” del Norte, el Sur, el Este y el Oeste. Los servicios secretos y de inteligencia hebreos llevan años montados observando lo que hacen estos hijos de la gran puta en Venezuela, que pueda afectar sus intereses y la sobrevivencia de su gente. ¡Ellos cuidan a los suyos!

En el Mundo Libre siempre se ha dicho que los que verdaderamente saben todo lo que ocurre en el planeta tierra, son los judíos. Por eso es que el “regalo” que le hicieron al estúpido de Julio Borges no fue casual. Porque también se conoce que los judíos no dan nada de gratis, ni puntada sin dedal. El asunto es quien le pone el cascabel al gato.

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