¡Ojalá!

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Una solución por las buenas para el “asunto” Venezuela, sería ideal. Una solución pacífica, negociada y civilizada sería el mayor logro en Política Exterior, de la primera administración del presidente Trump. ¡No hay dudas!

Para nadie es un secreto. Todos sabemos que, en materia internacional, la Oficina Oval no ha dado una en tres años. Nuevamente les insisto. Me declaro como jalabolas permanentes de Míster Trump & Cia. Soy capaz inclusive de hacerme de la vista gorda sobre los maltratos que sus funcionarios federales nos “regalan” en las migraciones de sus aeropuertos, cuando levantan la vista desde sus peceras de vidrio y nos ven la cara de venezolanos en apuros, tratando de “entrar” a América. Y nos tratan como si fuéramos narcotraficantes fichados por la DEA, con todo y letrerito de “Se Busca”.

Pero la verdad verdad es que su diplomacia y sus estrategias en política exterior hasta ahora, han resultado ser todo un asco. El punto débil del América First. El “problema” no resuelto aún por los Republicanos. Halcones y Palomas por igual, siguen enredados con el “manejo” de las relaciones de la poderosa Norteamérica, con el resto del mundo.

La “cosa” no les termina de cuajar. Llevan 3 años jugando nuevamente más al aislacionismo de su pasado, que a sus responsabilidades por su futuro. Por eso, “pegarla” en Venezuela y por las buenas, es el sueño electoral de los asesores de la campaña “Trump Twenty Twenty”.

Sin disparar un tiro. A lo Jimmy Carter en la Haití de Raoul Cedras. Al costo de unos pocos dólares. De impunidad y olvido, para los delitos atroces de la nomenclatura podrida del siglo XXI. Casi que con borrón y cuenta nueva. ¡Ojalá!

Con toda seguridad el Departamento de Estado habrá depositado parte de su buena fe, en las Pulgas del Circo MUD. En los “enlaces” y “encuentros” que habrá promovido la comunidad de inteligencia yanqui, con los bandidos de la MAFIOCRACIA del siglo XXI. Y en las enormes “posibilidades” que le significa a los malos, el “perdón de los pecados”, a cambio de una salida discreta y por la puerta trasera.

A mí no me suena. Pero yo no soy otra cosa que otro pendejo más. El caso es que el juego sigue en manos de unos pocos. Y en él sigue excluida la empobrecida Sociedad Civil venezolana, que pareciera que se motiva nada más que con las salidas del baúl, de los pobres títeres que ponen a danzar una vez al año, para “alegrarnos” la vida.

Mientras, uno de cuatro venezolanos se habrá ido del país, para el año que viene. Espantados por la crisis, la inseguridad de Estado o huyendo del hambre. Eso nos deja en manos de la cuerdita de siempre, “pensando” por 32 millones.

Los mismos de cada vez. Los Rosales, los Aveledo, los Ramón José Medina, los Henry Ramos. O Leopoldo López echando teléfono desde la casa del Embajador de España en Caracas, su esposa con franelitas nuevas con su cara solo para las fotos, Guaidó, Stalin y siete más.

Y ahora los yanquis jugando a la ruleta rusa con la basura del siglo XXI, pa’ ver si se da el milagro. ¡Ojalá! No hay de otra. Sin un gobierno real y efectivo. Sin un aparato institucional con objetivos, políticas y centro de acción propio, estamos como pueblo a la deriva, en manos de cualquiera…

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