Orlando Avendaño: “Sueño con el día en el que la oposición sea liderada por quienes realmente quieran trascender a la historia como héroes”

Yolanda Medina C. / Venezuela RED Informativa

“En cada actividad humana, aquel que triunfa tiene que vivir constantemente expuesto al foco luminoso de la notoriedad. Ya sea un hombre o un producto industrial, quien gane la supremacía, en cualquier forma, estarán siempre atacándole”, esta reflexión de autor desconocido, viene a mi memoria para referirme a nuestro entrevistado, Orlando José Avendaño Linares, para “El Personaje de la Semana” en www.venezuelaredinformativa.com, quien irrumpió éxitosamente  en el campo del periodismo como editor en jefe y columnista de PanAm Post, por sus denuncias de la apropiación, supuestamente, de “funcionarios  del gobierno interino de Juan Guaidó, cuyos fondos habían  sido destinados a la manutención de militares venezolanos que habían desertado hacia Cúcuta en medio de la crisis presidencial de Venezuela de 2019”. Inmediatamente el joven periodista fue atacado y difamado ferozmente en las redes sociales, especialmente en Twitter, por un grupo de implicados en la mascada, o en la “mermelada” como dicen los colombianos, que no perdonan que el novel comunicador social, a pesar de su corta experiencia en el medio, ya sea reconocido mundialmente por su talento.

En el perfil biográfico de Avendaño se aprecia su sólida educación y vasta cultura. Su título de periodista lo obtuvo  en la Universidad Católica Andrés Bello. También cursó estudios de Historia de Venezuela en la Fundación Rómulo Betancourt en Caracas. Igualmente ha incursionado como escritor con su reconocida obra “Días de sumisión”.

En el conversatorio con el intrépido periodista investigativo y escritor, nos enteramos de su visión de la política venezolana, de cómo llego a PanAm Post, de lo que extraña de su lar natal, de por qué salió de Venezuela, de los escritores y pensadores que admira, de sus hobbies favoritos y de otros tópicos de su vida personal.

Orlando, quien es nativo de Valencia, estado Carabobo, confiesa que una de las cosas que más extraña de esa pujante ciudad, reconocida como la capital industrial de Venezuela, es manejar: “especialmente extraño manejar por la Regional del Centro”. Con respecto a otra profesión que le hubiese gustado estudiar dijo: “Yo empecé la carrera de Comunicación Social porque quería ser publicista. También tuve la intención de estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela. Siempre tuve una afinidad inmensa por el arte y la política. Igualmente me gusta mucho la historia. Creo que seguiré estudiando historia”.

-¿Cuánto tiempo tienes que saliste de Venezuela? ¿Por qué te fuiste? ¿Planes de regresar algún día?

-Salí de Venezuela en julio de 2018, luego de presentar en Caracas mi libro “Días de sumisión”. Me fui, en principio, por vacaciones y para alejarme un poco, por unos meses, de Venezuela. Luego, estando afuera y después de algunos trabajos bastante mediáticos, me recomendaron no regresar al país. Propiamente me hicieron una advertencia. Y, sí, claro, deseo regresar. Es casi una urgencia.

-¿Qué te motivó a escribir el libro “Días de sumisión?

-El impulso para escribir “Días de sumisión” fue la necesidad de señalar culpables. El ascenso de Hugo Chávez y la conquista de Venezuela por parte de Fidel no fueron hechos aislados ni espontáneos. Muchos colaboraron para que eso se diera. Y, lo que es peor, hay demasiada gente que hoy posan como disidentes o víctimas del proyecto chavista. “Días de sumisión” es al final un esfuerzo por reivindicar a quienes intentaron resguardar la democracia, y un esfuerzo por señalar a aquellos que, indirecta o directamente, colaboraron con la capitulación de Venezuela.

-¿Tienes planes para escribir otro libro? ¿Cuáles lecturas te apasionan? ¿Y Cuáles son tus autores favoritos?

-Sí, quiero seguir publicando, pero no sé sobre qué. Ahorita estoy enfocado en pulir “Días de sumisión” para próximas ediciones. Siempre me incliné por la teoría política y los ensayos. Últimamente me he dedicado a leer literatura de no ficción. Tengo meses leyendo Nuevo Periodismo. En cuanto a los autores no te sabría decir cuáles son mis favoritos. Por supuesto que admiro a diversos filósofos o pensadores de cabecera. Quizá los que más han influenciado mi vida han sido: Hannah Arendt, George Orwell, Tocqueville y Escohotado. Cargo siempre conmigo los libros “La Democracia en América”, del escritor francés Alexis de Tocqueville, y “Sobre la violencia”.

Agrega que últimamente ha estado fascinado con las obras de Gay Talese y Hunter Thompson. “Asimismo he leído mucha crónica latinoamericana. Martín Caparrós es otro que me ha influenciado muchísimo. Los leo para saber escribir. Otro escritor que me gusta leer es a Truman Capote. Hace meses leí por primera vez su obra ‘In Cold Blood’ (‘A sangre fría’). Por necio postergué su lectura por años. Cuando leí la novela quedé pasmado. Es impresionante lo que logra Capote”.

-Antes de PanAm Post, ¿dónde trabajabas? ¿Cómo llegas a PanAm Post y cómo te conviertes en el editor en jefe? ¿Qué te gusta de PanAm Post?

-PanAm Post fue mi primer trabajo formal. Antes trabajé en la empresa de mi papá. Empecé en el 2015 a hacer pasantías por cuatro meses, hasta que las terminé. Asumo que el staff se llevó una muy buena impresión de mí y, por supuesto, yo de ellos. En ese momento el director era el brillante neozelandés Fergus Hodgson. Casi un año después Daniel Raisbeck, editor en jefe del momento, me contactó como redactor. Poco a poco me fui convirtiendo en columnista del periódico. Fue en mayo de este año, luego de un fuerte proceso de reestructuración del periódico, cuando nos ofrecieron la posición de editor en jefe a Vanessa Vallejo y a mí.

Nuestro entrevistado asegura que lo que más le gusta de la política editorial de PanAm Post es que sus ideas no contrastan con la línea editorial del medio. “Por esa misma razón yo jamás he sido censurado en el PanAm Post. Admiro el ambiente principista. Realmente en PanAm Post estamos apegados fielmente a la defensa de las libertades, es nuestro principal valor y la piedra angular de todo lo que publicamos. De igual forma aprecio la valentía. Fuimos el primer medio latinoamericano que tomó una postura editorial. Se decidió no referirse jamás a Nicolás Maduro como presidente. Desde 2016 lo hemos llamado dictador en cada uno de los artículos que se han publicado. También hemos asumido otras posiciones editoriales que, pienso, hablan del coraje y el apego a los principios de cada uno de los miembros del staff.

Avendaño agrega que otras virtudes que valora de PanAm Post es la honestidad al momento de identificarse: “Hemos asumido públicamente nuestra oposición a los medios tradicionales de izquierda y a todo lo que tenga que ver con socialismo o irrespeto a las libertades”.

-¿Te gusta la política? ¿Qué opinas de los dirigentes políticos de Venezuela?

-Sí, me apasiona. No podría escribir sobre otra cosa. Y sobre los dirigentes, pues en gran parte me avergüenzan. Lamento vivir en un país carente de estadistas. Nuestra dirigencia siempre ha sido muy pequeña. Pequeña en el sentido más miserable de la palabra. No tenemos hombres de Estado sino aspirantes de la política, sin personalidad alguna, e incapaces de citar algún autor decente en su vida. Hombres de partidos, en todo caso. Militantes eternos.

Al solicitarle su opinión acerca de los estatutos o acta de transición aprobado por la Asamblea Nacional, expresó que es la gran camisa de fuerza del presidente interino: “Un obstáculo es lo que permite a los partidos ser también gobierno”. En relación a la mencionada reunión que sostuvieron Juan Guaido y Marrero con Diosdado Cabello dijo que el problema consiste en que Guaidó mintió “él debió ser honesto”.

-¿Por qué crees que el pasado 23 de febrero Juan Guaidó no aplicó el lema del primer mantra intentando tomar primero al estado Táchira?

-Ese día se cometieron muchísimos errores estratégicos, en parte debido al exceso de confianza y a la ingenuidad. Ese 23 de febrero quedó demostrado la superioridad estratégica del régimen de Maduro y la deficiencia de nuestro liderazgo.

-¿Cuáles fueron las consecuencias de tu denuncia sobre el manejo de la ayuda humanitaria en Cúcuta? ¿Ha habido alguna respuesta de Guaidó respecto al desvío de esos fondos?

-Ataques implacables y cobardes. Luego de ese episodio quedó demostrado el talante antidemocrático y liberticida de muchos que hoy se escudan en una presunta defensa de la democracia. Nos atacaron como medio y me atacaron a mí. Escarbaron en mi pasado y en el de mi jefe para tratar de desprestigiar al medio. Esfuerzos estériles, por supuesto. ¡Yo tengo 24 años! Hubo muchas respuestas. Se prometió incluso la designación de un contralor de la República. ¿Qué ocurrió? Creo que algún periodista debería de tener el coraje de preguntárselo en su cara, ya que el presidente no nos quiere conceder entrevista a ninguno de los periodistas del PanAm Post.

-¿Por qué fracasó el 30 de abril? ¿De quién es la responsabilidad: de Juan Guaidó, Leopoldo López, administración Trump, G2 cubano? ¿Fue error de Juan Guaidó, del general Alcalá Cordones, o de los dos?

-Hay muchas versiones sobre el 30 de abril. Recuerdo un artículo del Wall Street Journal luego de la huida de este tipo Cristopher Figuera, en el que relataban que veinticuatro horas antes del 30 de abril, Padrino López estaba en el cine viendo “Avengers” y que, por eso, no contestaba el teléfono. Algunas de las versiones apuntan a que la presencia de Leopoldo en las calles desmontó el alzamiento. Yo la verdad no sé. También hay quienes dicen que Padrino venía jugando el papel de doble agente. La verdad es que una vez revelado todo lo que había detrás del 30 de abril, creo que todos los venezolanos sensatos celebramos el fracaso de ese peligrosísimo proyecto. Esperemos que no exista el interés de reeditar ese episodio.

Durante el dialogo con el sagaz reportero indagamos su criterio acerca del crimen del capitán Carlos Arévalo Cedeño cuando estaba en apogeo el diálogo en Barbados, que Guiadó aparentemente había rechazado y cuatro horas después lo aceptó. “Ese infame asesinato solo postergó la intención de Guaidó de sincerarse ante la opinión pública. Creo que el diálogo auspiciado por Oslo ya era una aventura que se venía llevando en paralelo. Yo publiqué que en octubre del año pasado el padre de Leopoldo López ya se había acercado a Noruega solicitando su acompañamiento en un eventual proceso de diálogo”, subrayó.

El editor en jefe de PanAm Post añadió que los venezolanos han estado presenciando un intento por concretar un proceso transitorio que garantice la mayor impunidad posible y que sea lo menos súbito posible “de modo que a los grandes intereses económicos de la nación no les interesa una ruptura y que esta, a su vez, devenga en un proceso de reinstitucionalización genuino, pulcro, ético. Aquí los que se hicieron ricos con el chavismo, o los que abultaron sus billeteras con el chavismo, han podido meter plata en todos los bolsillos, con el único propósito de caer de pie en cualquier escenario. Nuestro deber es impedir que ellos ganen. Nuestro deber es evitar que se edifique una nueva Venezuela bajo principios completamente pervertidos”.

-¿Qué factores crees que impulsan a Guaidó a la candidatura presidencial y desestimar el mantra?

-La única posible explicación es que esa candidatura sería útil a otros intereses. Te diría ambición, ego o lo que sea, pero no es el caso. Un dirigente verdaderamente ambicioso querría trascender como el que logró la libertad de Venezuela, no como el que la pactó. Sueño con el día en el que la oposición sea liderada por hombres o mujeres que realmente quieran trascender a la historia como héroes.

-¿Qué opinión te merece el Grupo de Lima?

-Hablar del Grupo de Lima es darle una relevancia que, lamentablemente, perdió. A mí me interesa más lo que se discuta en la Casa Nariño, en Planalto o en la Casa Blanca.

-¿Salen Maduro y su gente por dialogo, elecciones o por una fuerza internacional?

-Por fuerza. Solo por la fuerza. No sé si será internacional, doméstica o lo que sea.

-Luego de la salida de la tiranía de Maduro, ¿estarías dispuesto a regresar? En caso de ser positiva la respuesta, ¿qué aportarías para la reconstrucción de tu país?

-Por supuesto. Incluso en mi desespero quizá regrese antes. No sé todavía. Pero tengo la urgencia de regresar y seguirme formando allá.

A sus 24 años de edad, Orlando Avendaño afirma que no sabe lo que es vivir en democracia en su Venezuela natal. Sin embargo, aclara que sí conoce el concepto de lo que es democracia: “tengo referencia de otras naciones que sí han podido resguardar su sistema republicano”. En cuanto a Hugo Chávez, nos reveló que conserva en su mente una imagen muy extraña: “es un hombre que siempre detesté con particular ahínco. El día que él ganó la primera vez la presidencia yo cumplía años. Particularmente la imagen es agria porque me arruinó ese cumpleaños, yo aún muy chico. Mis padres lamentaron mucho su triunfo. Luego simplemente ese sentimiento se acentuó por la forma en la que desempeñó su presidencia. Mi familia y yo siempre lo adversamos. Marché contra él desde muy niño. Ahora, con los años aprendí a respetarlo como fenómeno político. Siempre me han fascinado los villanos de las historias y creo que Chávez fue un excelente villano. En fin, creo que Hugo Chávez deberá trascender como el gran responsable de la etapa más oscura de la historia reciente de Venezuela. Un verdadero traidor a la nación. Entregó a Venezuela a otro Estado de la manera más humillante posible. Un criminal”, puntualizó.

-¿A cuáles líderes mundiales admiras y por qué?

-Mi padre me inculcó un entusiasmo grande por la historia de la Segunda Guerra Mundial y eso hizo que me volviera un fanático de Winston Churchill. No tengo duda de que él fue el personaje histórico más grande y aleccionador del siglo XX. Me he leído un par de biografías de él, pero aún me falta. En cuanto a otros líderes mundiales, confieso no guardar simpatías plenas por alguno del momento. Y, como te dije que siempre me han fascinado los villanos, pues Hitler y Lenin siempre fueron personajes que me cautivaron. Kissinger también es un personaje interesantísimo. Por supuesto que Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Ah, y de Venezuela, siempre he visto con muy buenos ojos a Rómulo Betancourt y a Carlos Andrés Pérez. Soy uno de los que defiende su papel en nuestra historia democrática.

De la misma manera, escudriñamos su vida personal o intima, y con la sencillez que le caracteriza, nos abrió su corazón para reconocer con humildad que no sabe bailar: “Me gusta bailar en el sentido de que me encanta la música. Pero por escuchar Willie Colón no significa que baile salsa. Sí me gusta la música en proporciones insólitas. Necesito la música en mi vida. Reconozco que estos últimos meses he estado bastante disociado de la movida por estar pensando en Venezuela. Quizá el género que más disfruto, como género per se, es el jazz. Miles Davis debe ser el mayor genio musical de la historia. Soy un aficionado al hip hop. Me preguntas sobre Kanye West y te diré que es un dios. Me encanta el son cubano. Buena Vista, esos son otros gigantes”.

-¿De la gastronomía venezolana cuál es tu plato preferido? ¿Y de los postres?

-El cachito cien por ciento, es único. Casi todos los platos venezolanos los he comido en otros países y tienen sabores similares. Jamás me ha ocurrido con el cachito. De los postres, me inclino por el quesillo.

– ¿Cuáles son tus hobbies? ¿Qué haces en tus ratos libres? ¿Tu rutina al levantarte y antes de irte a dormir?

-Leer, escuchar música. Pero cuando no duermo, normalmente estoy trabajando o monitoreando lo que pasa. Soy un aficionado al cine y a las producciones audiovisuales en general. Digamos que mis hobbies son todos aquellos que tengan que ver con la buena cultura. Si estoy en una ciudad voy a buenos museos. Como vivo ahora en Nueva York, trato de ir o pasearme de vez en cuando por la exhibición del momento. Y con respecto a mi rutina, no tengo. Soy un desastre. Resumamos esto en que no acostumbro a acostarme temprano y, en consecuencia, tampoco me levanto temprano.

-¿En quién cree Orlando Avendaño?

-Creo en el individuo y en su condición de individuo. Creo plenamente en el poder de los hechos. Creo que la libertad, al ser un valor irrefutable, siempre se termina imponiendo. Y creo en Kanye West.

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