Padre Israel Mago, sacerdote venezolano en Doral: “No debemos permitirnos vivir frustrados, Dios tiene un plan para el pueblo de Venezuela”

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa

Cuando la vocación llama, llama. No hay manera de escapar, simplemente es imposible. Nuestro invitado de esta semana recibió un llamado fuerte y claro, y no pudo eludirlo, para ser más específicos, no tuvo nunca la intención de eludirlo. Simplemente se dejó llevar de la mano firme de Dios, quien tenía un camino seguro para él. Y nunca mejor dicho, su trayecto ha sido expedito y sin sobresaltos, recto, sin curvas. En verdad hay personas bendecidas por la Providencia, el padre Israel Mago es prueba viviente de ello…

Nació en Caracas, allí se graduó en Mercadeo. Su carrera la ejerció en la bella isla de Margarita, turístico terruño que lo acogió en su temprana juventud durante la década de los 90 del siglo XX, cuando todo florecía en Venezuela y el futuro pintaba tan radiante como el mismo sol margariteño, lástima que terribles nubarrones obscurecerían ese panorama más adelante, pero la mano de Dios resguardaría al padre…

En Margarita, trabajo, novia, amigos y diversiones concentrarían buena parte de la vida del joven Israel, no obstante, el rotundo punto de inflexión en su vida estaba por llegar y lo tomaría realmente por sorpresa, son las jugadas del destino que los seres humanos jamás anticipamos…

Hace 25 años inició su vida de fe

25 años atrás, en Margarita en medio de un grupo de oración al que asistía el joven Israel en la Iglesia San Nicolás de Bari empezó a oír el llamado. Más tarde se integra al coro del templo y la voz se hizo más fuerte. Las actividades religiosas eran importantes, su integración con la comunidad era fundamental, pero de a poco iba descubriendo que el llamado era a algo más trascendente: “Lo que motivaba a mi corazón era el servicio, después de un retiro acepté el llamado de Dios”.

-¿Cuál era el feedback de la gente hacia usted en ese momento?
-En el grupo de oración muchas personas me decían que yo podía ser un buen sacerdote. Que tenía madera para ello. Recuerdo que más tarde en ese retiro tan crucial conocí a un muchacho que me dijo que Dios me llamaba al sacerdocio. Yo estaba un poco escéptico. Él insistió en que yo leyera un capítulo en particular de un libro llamado “La filosofía cristiana de la existencia”. El capítulo era el titulado “De lo cotidiano a lo auténtico”. Comencé a leer antes de dormir. No entendí nada, no captaba nada de lo que ahí se decía, era un lenguaje difícil para un muchacho como yo. Pero no me rendí. Lo volví a leer. Comenzar de nuevo la lectura fue empezar a descubrirme a mí mismo línea a línea. En verdad me reconocí en esas páginas y ahí sí, ya me rendí a la voluntad de nuestro Señor: “Si esto es lo que Tú quieres para mí, no me voy a negar”. Para mí fue un momento de liberación.

-¿Y qué pasó con la vida que hasta entonces tenía?
-Había estudiado Mercadeo, trabajaba en un gran hotel de Margarita, tenía novia, quería formar una familia… pero dije con total seguridad: “Aquí estoy para hacer Tu voluntad”, y en ese momento tan crucial en mi vida comencé a llorar, era un torrente de emociones. Y acepté mi nuevo camino en mi corazón…

-¿Qué opinaron sus padres al respecto?
-De las cosas que más me preocupaban era la opinión de mi madre la que realmente me quitaba el sueño, ella dependía de mí. Me había graduado y ya trabajaba, y era su sostén. Cuando ya había tomado la gran decisión, mamá vino a visitarme y una mañana durante el desayuno le conté sobre mi retiro vocacional. Ella escuchó y al final me preguntó: “¿Y cuál es tu vocación?”. Ella no dijo una palabra más y se levantó de la mesa. Luego vuelve a mí y me dice: “Israel, cualquier decisión que tomes te voy a apoyar”, eso fue un gran alivio.

-¿Y la novia?
-Con la novia tenía que terminar. Yo necesitaba un tiempo para aclarar mis sentimientos. Recuerdo sus francas palabras cuando rompimos: “Con Dios no puedo competir. Sigue adelante”.

-Padre Israel, ¿directamente dentro de la Iglesia católica en Venezuela tuvo algún apoyo en ese momento tan especial de su vida?
-Sí, por su puesto. Un sacerdote de la Conferencia Episcopal Venezolana fue mi mentor. Él me señaló lo siguiente: “Conociendo tus características y que ya eres un adulto con experiencia laboral, creo que puedes desarrollarte como sacerdote en Estados Unidos”. Sin embargo, yo hice un intento por entrar al seminario en Venezuela, pero no logré ingresar allá.

-¿A pesar de las características a las que se refería aquel sacerdote? ¿Qué características son esas?
-Él se refería a que mi sentido de compromiso de seguro se reflejaría en el gozo de servir. Él sentía que ese era el rasgo esencial en mi personalidad.

-¿Fue difícil llegar a Estados Unidos?
-La verdad para mí fue muy fácil llegar a Miami. Una vez arribé a esta ciudad, di los pasos necesarios para ser aceptado en el seminario, confieso que esa transición fue muy sencilla. Nunca he sentido que este no era el plan…

-Y desde su punto de vista, ¿cuál era ese “plan”?
-El plan que Dios diseñó para mí es cuidar de la diáspora venezolana y de todas las comunidades que llegan buscando auxilio en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, la iglesia más bonita de Miami, ubicada aquí en Doral.

Un cura venezolano en Miami

Ya son 14 años de ordenado. Primero como párroco asociado en Saint Agnes, a continuación pasó de un templo a una cafetería de una iglesia. Así arrancó Nuestra Señora de Guadalupe, realizando las misas dominicales en la cafetería. Pero ahora es la imponente construcción que se ha convertido en verdadero punto de referencia en Doral. No obstante, ni esos momentos de incomodidad significaron un sacrificio para el padre Israel, pues él estaba ya viviendo el “plan de Dios”: “Confieso que desde Margarita, cuando contemplaba el cielo, yo sentía que Dios me quería para algo más”.

-¿Cómo llegan los venezolanos a su parroquia?
-Los venezolanos luego de todas las travesías por la que pasan, llegan sedientos de fe. Llegan buscando el refugio de la iglesia, la parroquia, y ser parte activa de las misas, buscando esa familia que dejaron en Venezuela, aunque con caras distintas, con el mismo calor humano.

-¿Qué características resalta de esos venezolanos migrantes en Florida?
-Son excelentes. Nosotros los venezolanos somos muy trabajadores y siempre queremos aportar. Y algo que resalto mucho de los venezolanos es que no les gusta estar ilegales, siempre quieren normalizar su situación cuanto antes, no lo postergan. Nuestros paisanos siempre tienen una buena actitud.

-Tenemos entendido que las últimas migraciones de venezolanos se componen de un entramado social muy diverso…
-Sí, más recientemente han llegado familias de bajos recursos, que no cuentan con medios para poder afrontar su nueva realidad. En la parroquia los apoyamos con comida, atención médica, enseñanza del idioma inglés, etc. Nuestra asesoría migratoria es muy importante para ellos. Poco a poco les va cambiando la mentalidad y se van integrando a este gran país.

En defensa de la Iglesia

-Padre Israel, ¿cómo aprecia usted las críticas y suspicacias que en algunos círculos genera la Iglesia Católica por un cierto pasado reciente bastante controversial?
-Al católico que realmente conoce a su iglesia, este tipo de cosas no hacen que su fe se tambalee. La Iglesia ha sobrevivido 20 siglos. Hay temas en los que es necesario profundizar y colocar en perspectiva, analizarlos y extraer la experiencia necesaria, y a partir de allí poner en marcha un sano proceso de renovación dentro de la propia Iglesia, que permita mejorar todo aquello que tenga que ser mejorado. Pero en paz, en unión, en comunión, no perdamos de vista nunca que lo que busca el Demonio es dividir, y ese es un lujo que no podemos darnos: separarnos, desmembrarnos, no puede formar parte del cambio del que hablamos.

-¿Y qué hay de esos sacerdotes que han cometido errores garrafales que han propiciado que ciertos grupos sociales señalen a la Iglesia Católica del peor modo?
-Los vemos con misericordia, como a cualquier otro ser humano que comete un error. La Iglesia ama al pecador, pero repudia al pecado. Solo nos queda orar profundamente por ellos, para que a su vez la sociedad en conjunto con su Iglesia salga fortalecida.

-¿Cómo observa usted al papado de Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia?
-Al papa Francisco lo sentimos como alguien muy cercano a nuestros corazones cristianos. Nos alegramos muchísimo de que sea un sacerdote latinoamericano que es definitivamente muy sensible a los problemas de la humanidad. Oramos a diario por él, por su fecunda labor, tal como él siempre lo pide: “Oren por mí”. Su responsabilidad no es fácil, es necesario que siempre esté fortalecido y confiamos en el poder de la oración para lograrlo.

Venezuela en su corazón

Hablar de su país de origen es ponerlo en un terreno doloroso, el padre Israel siente un gran amor por su tierra y como hombre de fe ha puesto la complicada situación que se vive allá en las sagradas manos del Todopoderoso.

-Padre, ¿qué nos puede decir de Venezuela?
-Cuando contemplo la situación del ciudadano de a pie me da una tristeza enorme. ¡Esa no es la Venezuela en la que yo crecí! Rezo a diario por los venezolanos. En nuestra tierra se está escenificando una lucha del bien contra el mal, que exige que tomemos partido, por ello yo oro todos los días con mucha devoción para que la paz retorne a nuestra golpeada Venezuela.

-Esa lucha en Venezuela es extenuante, han pasado ya más de dos décadas. Muchos se han hastiado, de ahí ese éxodo masivo…
-En muchas de mis homilías yo propongo que debemos dar esa lucha desde la fe. Por tanto no debemos permitirnos vivir frustrados, porque tenemos que obligarnos a ver el problema con ojos de fe: Dios tiene un plan para y a través del pueblo venezolano. Dios quiere que seamos testimonio de su obra, por eso no podemos perder la esperanza y la paz, tenemos que perseverar. El Demonio quiere que perdamos la paz, quiere que perdamos la esperanza. No lo podemos permitir. Hay que recurrir al corazón noble del venezolano, a su bondad, eso es lo que tenemos que rescatar: su corazón…

-¿Y qué nos puede decir del creciente rechazo que sienten en el continente por los venezolanos, que ha desembocado en inusitados niveles de xenofobia?
-Lamentablemente muchos venezolanos son personas que están dejados de Dios y cuando le das la espalda a Dios las consecuencias son fatales… Escuchamos que los naturales de esos países nos rechazan. Pero la solución radica en reactivarnos como personas, mostrarles nuestro lado solidario, trabajador… eso le sobra al venezolano, eso resolvería la situación. Los problemas de xenofobia se eliminarían si buscamos convivir en armonía, permitiéndonos reconocernos mutuamente; y nosotros, los venezolanos, mostrarnos tal cual somos genuinamente: gente buena. Cuando nos unimos echamos juntos para adelante.

-Padre, una palabra de aliento para el sufrido pueblo de Venezuela.
-Por favor nunca perdamos la esperanza, lo repito una y otra vez. Y nunca dejemos de orar. Mientras más personas oren por una misma intención, más poderosos serán los resultados. Confíen siempre en la oración a nuestro Señor, porque la oración tiene todo el poder. Y seguro cosecharemos buenos frutos en el tiempo de Dios. Los venezolanos debemos fortalecernos en nuestra fe en Dios, es crucial para ganar la gran batalla.

El padre Israel Mago es muy querido por la feligresía de Doral

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 − 5 =