Padrino

Editorial / Venezuela RED Informativa

Vladimir Padrino López es un malviviente. Para los que estamos presos en Venezuela y para todos aquellos que nos ven desde el Mundo Libre. ¡“Eso” no es un ministro de la defensa!

Ese pajarraco es una copia barata, en tono de “estábamos, íbanos y veníamos” de un mal personaje de película de los ‘80s con Al Pacino.

La sola remembranza de este fulano de rodillas a los pies del infame Fidel Castro en su sillón de moribundo, es una foto que revuelve completamente las vísceras de la venezolanidad y que lo dibuja plenamente. Se trata de un truhan. Un asesino cobarde, que se esconde debajo de los turbantes de los iraníes que lo protegen y de los chulos cubanos que se dedican a acabar con la Venezuela bonita que arruinó Hugo Chávez, con todos los zánganos que hoy lloriquean porque les “confiscaron” sus partidos políticos de falsa oposición.

La historia que estudiarán los niños de nuestro país el Día Después, comparará a Padrino con el Marqués de Casa León, aquel traidor que entregó la Primera República a los realistas, con todo y a Don Sebastián Francisco de Miranda en el “paquete”.

De manera que quien se deje intimidar o abatir por el vaticino cínico de este facineroso, de “nunca la oposición volverá a gobernar en Venezuela”, solo piense que, quienes gobernaran y harán de Venezuela otra vez un “Gran País para Querer”, será la Resistencia en forma de gente nueva, que convertirá a todos estos delincuentes en La lección, el mensaje a nunca más repetir.

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