Papa caliente

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

En un ataque de inusitada honestidad, Gustavo Tarre reconoce que el TIAR es más bulla que la cabuya. Un extraño resto de decencia intelectual del viejo docente y pensador que alguna vez fue. Ese caballero no se puede enterrar en el mismo hueco con Carlos Vecchio, ni con el resto de los mentecatos de lo poco que queda del año del “Vamos bien”.

¡Ser el hijo de Sanín, lo obliga de por vida a no montarse en el mismo carro con tanto imbécil!

Entre tanto, las convocatorias de marchas, pronunciamientos y asambleas a lo Juan Vicente Emparan impulsadas por Guaidó y su cuerdita, dan pena. Solo asisten los cuatro gafos sin oficio de siempre y Manuel Rosales. Que es un equivalente de más de lo mismo. ¡O nada!

Mientras, allá, en el Norte de la América del Norte, la contienda por las primarias del Partido Republicano, empiezan a perder sus formas. Ahora se dicen hasta barriga verde. La cosa está subiendo de temperatura.

Al menos, al principio, la pelea es a cuchillo. El liderazgo del Partido de los Americanos Duros está dividido. Un pedazote acompaña la reelección de Donald Trump, para 2020. Otro importante tolete le adversa y le pega por el lado más débil de su administración: la política exterior del American First.

Como algunos analistas en DC la llaman la “nueva” doctrina de la “Papa caliente”.

Si la Siria de Bachar El Asad no se resuelve, le transfieren el muerto a Turquía y a los rusos. Si Irán se convierte en el alcahuete oficial de la piratería y del sabotaje del tránsito del crudo en el Estrecho de Ormuz, le “delegan” el asunto a los israelíes. Si las “cosas” se ponen más calientes en el África Subsahariana, que “reparen” los franceses. ¡En fin!

Le pasan la “Papa caliente” de sus responsabilidades imperiales al resto de los grandes actores del poder mundial, mientras ellos se concentran en su tema comercial con China.

¡Y por ahí le están dando!

Es evidente. Sin dudas. Le bajan muchos centavos al consumo presupuestario del gasto de Defensa, para tratar de hacer milagros con el asunto del equilibrio del presupuesto federal. La reducción en los impuestos a las corporaciones para hacerles re vendible invertir en América, tiene un importante costo geopolítico. ¡Comer chicles y caminar, no es tan sencillo en estos casos!

Así las cosas: Europa se les voltea. Casi regresan a una paridad de uno contra uno frente al euro. E Inglaterra está próxima a volverse otro dolor de cabeza comercial para los yanquis, si el Brexit finalmente no es “matizado” por sus primos. Adentro es una cosa. Afuera de los EE.UU., es otra.

Nadie en su sano juicio puede creerse que las futuras relaciones políticas con América Latina serán articuladas por López Obrador desde México o por los genocidas Castro desde Cuba.

Ni que la revolución bolivariana está blindada de por vida, por el peso electoral que tiene los números de crecimiento de las preferencias, en las encuestas de Mister Trump, que se mantienen estancados desde hace casi tres meses.

Lo grave y peligroso, es que en estos casos “algunos” actores internacionales se envalentona y hasta deciden mearse en poderío norteamericano. El chiflado de Corea del Norte es uno. Así como la “alta” diplomacia europea, que ahora le da por pensar por su cuenta, ser gente y creerse la estupidez del mundo multipolar y bla, bla, bla, como lo insinúan a través de sus “bravatas” y declaraciones, realizadas en su más reciente visita turística a La Habana.

En el “Patio de Atrás”, a tres horas de vuelo, un arreglo electoral para “resolver” la crisis Venezuela, está muy difícil. Los idiotas de Circo de Pulgas MUD se tragaron casi 9 meses del año en zoqueteadas, y están entrampados en el mismo callejón sin salida de todos los finales de año. El Gobierno ilegítimo ya casi que ni lo es. Y el legítimo solo quedó para las fotografías. Hace meses perdió conexión con la realidad, la gente de la calle y la fe de los venezolanos.

Mientras tanto, en la Venezuela de este instante en que estoy escribiendo esto que lees, se está pasando hambre. Con unos niveles de precios tan elevados, un salario real simplemente destruido, y la ausencia completa de algún tipo de políticas económicas de cualquier naturaleza o tipo, la gente, en su gran mayoría, está postrada. Arrodillada por los precios y por la más rotunda incapacidad de poder pagar los bienes más básicos.

Acá, Adentro, el punto de quiebre hace rato que ya ha sido rebasado. Y los operadores políticos continúan esperando el milagro de un levantamiento en las fuerzas armadas, una asonada civil “espontánea”, un milagro de la Virgen de la Coromoto o una invasión multilateral o de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, que extingan y extraiga a la plaga del siglo XXI que nos está acabando.

Acá, Adentro, en Venezuela, hace rato que también tocamos fondo. Y siempre, pero siempre en las sociedades humanas, existe un nivel inferior y más profundo al cual se puede llegar.

Porque: ¡Tampoco los sótanos tienen límites!

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