Para Sebastiana Barráez legado del 4F de 1992 fue la destrucción de la Fuerza Armada Nacional

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

El 4 de febrero de 1992, ese día la historia prácticamente se partió en dos: antes de la asonada golpista, en un país que vivió poco menos de tres años antes el terrible evento del “Caracazo”, los saqueos, la suspensión de garantías y el toque de queda, el 27 y 28 de febrero de 1989. Y después, cuando ese grupo de militares que decidió propinar el golpe de estado contra el gobierno de ese momento, en 1992, optó por entrar a la vida democrática (sobre todo algunos de los líderes) y resultar electos en elecciones, como los casos de Francisco Arias Cárdenas, como gobernador del Zulia, en 1995, y Hugo Chávez, como presidente, en 1998.

Lo ocurrido el 4 de febrero fracturó a la institución, la golpeó, porque sencillamente fue el golpe de la era democrática, donde quedó más claramente establecido que había dentro de la institución castrense un movimiento que quería tomar el poder”, afirmó la periodista especialista en la rama militar, Sebastiana Barráez.

“No lo lograron por las armas, pero sin duda alguna que los febreristas lograron con Hugo Chávez la llegada al poder a través del voto, y su talante no democrático ha quedado claramente demostrado durante estos 20 años”, añadió.

Lucha contra antivalores queda desvirtuada: Desde hace aproximadamente seis años, se ha venido agudizando la situación política, social y económica en Venezuela, pero por el momento no ha habido pronunciamiento alguno de sectores militares al respecto.

El problema es que aquello contra lo que aquel grupo se pronunció terminó siendo mucho más profundo, porque incluso el propio Hugo Chávez, al llegar al poder, hizo cosas peores que las que había hecho Carlos Andrés Pérez”, dijo.

“No respetó ninguna de las instituciones, al contrario, fragmentó instituciones importantes, porque Hugo Chávez se dio cuenta de que, solamente controlando los poderes por la vía de la fuerza, permanecería en el poder. Controló el TSJ, CNE, el Ministerio Público, las figuras de las cuales basó el Poder Moral, que terminaron siendo una excusa para quedarse en el poder”, reflexionó.

Ese grupo de febreristas, como definió Sebastiana Barráez a los alzados del 4F, se ubicó en un nivel de dignidad, de rescate de valores, cuyos argumentos base eran que estaban en contra de la corrupción, en contra de algunos hechos bochornosos relacionados con quienes ocupaban el poder, aseveró.

La especialista en temas militares se refirió a argumentos esgrimidos por los golpistas, como el caso de la relación extramarital de Blanca Ibáñez con el entonces presidente Jaime Lusinchi (1984-1989), que era “una amante en el poder, quien compartía de alguna manera ese poder y que tenía injerencia en algunas decisiones del alto gobierno”. ¿Nueva asonada militar?

La periodista no descarta que pueda haber una nueva asonada militar en Venezuela.

Desde tiempos remotos, incluso desde la mal llamada cuarta república, en el momento en que cayó el dictador Marcos Pérez Jiménez y arrancaron los gobiernos de la era democrática, siempre han existido movimientos conspirativos dentro de la institución armada. La diferencia es que el 4 de febrero lesionó de manera muy fuerte a la institución castrense porque lo que significó fue el levantamiento de un grupo de militares específicamente del Ejército que alzaron las armas de la República contra sus compañeros y contra la legalidad que significaba la Presidencia de la República que en ese momento ocupaba Carlos Andrés Pérez”, acotó.

Según Barráez, aunque el movimiento conspirativo había abarcado espacios profundos dentro del Ejército, como componente más importante dentro de la institución, la respuesta que dio la institución armada a los golpistas fue contundente.

A pesar de lo amplio y profundo que era el movimiento de los febreristas, terminó siendo un fracaso, es decir terminó siendo sencillamente una intentona golpista y no se materializó en un golpe de estado”, dijo.

Desde hace algunos años, miembros de la Fuerza Armada Nacional han estado desertando desde los distintos componentes. Más palpable fue la acción de otros integrantes de la institución, quienes la abandonaron para emigrar vía terrestre a Brasil o a Colombia, sobre todo desde el pasado 23 de febrero de 2019, cuando se registró el fallido ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela.

Barráez asegura que dentro de la institución armada se ha producido un progresivo movimiento de descontento, “ante la destrucción de la institución que se ve reflejada en la alta cantidad de desertores de los diferentes componentes que han ido abandonando la institución armada, a pesar de las amenazas, de los chantajes, de las presiones que hay desde el Alto Mando militar”.

La colega periodista no descarta que sectores militares mantengan conversaciones con el líder opositor, Juan Guaidó, ante ese descontento de varios de los miembros de la Fuerza Armada, reflejado en esa deserción que se ha registrado, “porque no se sienten apegados a ella porque ya no la reconocen como una institución que es respetada y admirada en el país”.

Hay algunos sectores militares que han llegado a Juan Guaidó y yo creo que eso quedó evidenciado por ejemplo el 30 de abril.

Recordemos que ese día hubo un centenar de militares, entre esos algunos comandantes de un componente que no se esperaba, como es la Guardia Nacional, así como importantes grupos comandos del Sebin que se sumaron a la acción del 30 de abril, liderada por Guaidó”, indicó.

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