Parte y novedades por la patria a Su Excelencia El Libertador

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Mi G/J Buenos días.

Permiso para hablar con usted y darle parte y novedades por nuestra Patria Venezuela en los últimos 20 años.

Ciudadanos: 32.000.000
En exilio: 5.000.000
De baja por homicidios violentos del hampa y del enemigo: 98.000
Presos políticos: 478
De reposo domiciliario por diferentes patologías no atendidas: 6.000.000
Hospitalización: 1.000
En situación de retiro por edad: 4.000.000
En riesgo de inanición: 5.000.000
Sin trabajo: 6.000.000
Faltan 26.099.478
Disponibles: 5.900.522

Mi General, lamentablemente debo informarle que el enemigo ha tomado la Patria por ardid electoral del Túnel traidor Chávez Frías y luego por Maduro Moros, un sujeto avalado por Chávez sin formación y de nacionalidad colombiana, según instrucciones de los tiranos del régimen cubano y con el apoyo de nuestro propio Ejército que traicionó su juramento, el decoro, el honor y hoy muchos de ellos están señalados por diversos crímenes, entre los cuales destacan los referidos al tráfico de drogas, terrorismo, corrupción y contra los derechos humanos.

El enemigo destruyó la industria petrolera y todas las demás industrias básicas y estratégicas por lo que el país está sumido en el caos, sin servicios básicos, sin gasolina ni alimentos ni medicinas.

El enemigo también tomó los poderes públicos y pretende hacer creer al mundo una actitud democrática y constitucional que es falsa.

El éxodo de 5.000.000 de ciudadanos ha sido ocasionado por la crisis y han sufrido grandes dificultades como en Perú, muy a pesar de que en 1824 en ese país rogaron a usted porque les diera la libertad y su heroísmo se la otorgó. Ahora echan a los venezolanos que fueron a esas tierras liberadas por su espada en busca del alivio que les niegan.

Se ha presentado un fenómeno quizás desconocido por Su Excelencia, y es que ahora los hombres no tienen honor como lo tenía su Ejército y como reconocemos también en los realistas. Recuerde el momento de la rendición del Virrey José de la Serna y Martínez de Hinojosa ante nuestro Gran Mariscal Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá, cuando de la Serna dice a Sucre: “Gloria al vencedor”, y el General Sucre responde: “y honor al vencido”.

Ahora, mi General, encontramos dificultoso prever la actitud y acción del enemigo que no lo rige el honor sino los desafueros más perversos que alguien pueda imaginar y sin pudor ni recato, insólita actitud de desalmados criminales estructurados en el abismo de las más impías miserias.

Las batallas Libertador, debemos repensarlas en cuanto al empleo de los medios y la formación de los hombres, porque me temo informarle que hemos perdido los actuales hombres de armas por deshonor entre otras tantas calamidades.

Hemos buscado apoyo internacional y a diferencia de lo logrado por su amigo Luis López Méndez con sus instrucciones, no hemos podido consolidar el apoyo necesario. Héroes como O’Leary, Ferguson, Ricaurte, Girardot, aún es solo una esperanza para este pueblo oprimido y devastado.

Mi General, hemos perdido la Patria que liberó su heroísmo y han confundido a la gente haciéndoles creer que actúan inspirados por sus nobles ejecutorias. Han pretendido enlodar su ilustre nombre con sus desvaríos criminales y a todo lo que le ponen sus nombres resulta nauciabundo, desde la moneda hasta la Patria misma, profanaron sus excelsos restos y crearon una imagen horrenda de su persona que para nada se parece a usted, como ve sin sus enemigos.

Mi General, necesitamos con urgencia sus órdenes para recuperar su gloria y con ella la Patria digna que nos legó para nosotros y las futuras generaciones.

Lo único que queda es una disposición constitucional de obrar de acuerdo a su ejemplo y eso ha de darle la fuerza a su Ejército para reivindicar el honor y la gloria que heredaron de su espada.

Mi General, antes de que pregunte por qué yo le doy parte y novedades, debo decirle, porque otros que han debido hacerlo no se atreven a presentársele. Temen su represalia por ultrajes a la Patria y a sus hermanos, no quieren que usted los maldiga en sus caras por haber vuelto sus armas contra su propio pueblo. Temen ser reprendidos porque no les queda ni gallardía para llevar el uniforme, saben que pagarán por su oprobiosa traición y viven atrincherados y espantados en su propio infierno de indignidad y desprecio.

Mi General, permiso para retirarme, la Patria me espera, hay que volver a Carabobo y desenvainar la espada para conquistar a los valientes.

¡Viva El Libertador! ¡Viva la libertad!

De la Orden de los Caballeros de Fénix,
Santos Luzardo

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