Peligro

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Lo que pasa acá, en Venezuela, tiene obligatoriamente que importarle a todo el Mundo Libre. No solo es una “cosa” que ocurre en un lejano país bananero, que dejó hace muchos años de ser un rico país petrolero. Nuestra ruina como sociedad y como nación, tiene que ser materia de estudio, de reflexión y de susto permanente para el resto del mundo. Estas “cosas” pasan… ¡y les pueden suceder a otros!

Aunque inédito, es posible la repitencia del sueño de los parásitos de La Habana. Hacer de la América Latina una sola MAFIOCRACIA, edulcorada con una capa de soberanía de Estado, es un proyecto real.

Capas y capas de negocios sucios, narcotráfico manejado desde el más alto nivel del Estado, asociación libre, pública y notoria con los elementos más peligrosos y repulsivos del terrorismo mundial, así como trata de todo lo negociable y destrucción del ambiente a una escala colosal, hacen de la Venezuela de hoy en día el sueño posible de los Castro y sus asociados chavistas de los últimos días.

La Norteamérica del presidente Obama y su miopía en el manejo del enredo comercial con la China, hizo que el paraíso de la porquería cubana que flota en el Caribe, se reposicionara como en sus mejores momentos de los ‘80s y principios de los 90, en la Centroamérica de Era de la Guerra Fría.

Los europeos, acomplejados y siempre enfrentados emocionalmente los yanquis, se pegaron a la perspectiva de la Maquila Cubana. El gran operador, el Vaticano, abrió los canales de inversión ante la seguridad que le ofrecía la HAMPOCRACIA de la Habana en cuanto a seriedad y honorabilidad en el retorno y libre tránsito de factores e inversiones. ¡La palabra empeñada entre los mafiosos, tiene valor de documento lacrado!

Todo pintaba bonito en las encuestas. La Sra. Clinton era ya tan presidenta, que el mismísimo Señor Obama disfrazado con guayabera abrió embajada, permitió vuelos y buques de fiesta entrar a Cuba, tras casi 60 años de ausencia. Se meo en el bloqueo, la Helms-Burton y los derechos humanos.

Las piezas del Lego se fueron juntando poco a poco. Chávez, habló bien en serio sobre sus “dos países un solo pensamiento y un solo gobierno”. El plan consistía en entregar crudo hasta que los pozos de petróleo venezolano se secaran, energía barata, cercana y abundante para echar a andar a la mano de obra esclava cubana al mejor estilo asiático. Y así ensamblar y reenviar cuanto cacharro y coroto se pudiera colocar a 90 millas náuticas de la Isla y al resto del Mundo.

La “clase” política chiquita y envilecida de una oposición venezolana que siempre ha estado “pegada” al ducto de la plata el chavismo, desde la Mega Trampa de 2004 ha estado metida en los grandes negocios asociados a la construcción de la Patria Grande del Difunto.

Solo fue a partir del cambio de “visión” del nuevo inquilino de la Casa Blanca, que el mundo de estos angelitos se empezó a torcer. Ni Cuba, ni Maquila, ni un carajo está en la Agenda Trump. Como una aplanadora se lleva por delante a malos y a “buenos”, tras años de acumulación de cerros de información sobre quién es quién en este país.

Venezuela es un capítulo de este cuento de horror por entregas. En unos días el presidente Macri será derrotado en las urnas, con el empuje y la “vitalidad” del narco dinero que circula desde hace años en la Argentina del Chavismo.

El mismo que mueve Monedero y sus chicos Podemos, en la España penetrada por la plata manchada que sale de la Venezuela arruinada. No entiendo por eso, como alguien se sorprende de la posible presencia de Rafael Correa y alguno de sus secuaces en Venezuela. Una corporación del mal, funciona igual que una comercial. Presta apoyo y apalanca a sus filiales en cualquier lugar del mundo que se necesite.

Si el hemisferio occidental no termina de entender que en la Era Postmoderna no sólo estamos conectados los unos con los otros a través de las redes sociales, sino también por los proyectos de control social, es que somos muy ingenuos.

El poeta inglés John Donne a mediados del siglo XVII lo comprendió con claridad de visionario. Y lo “puso” en blanco y negro de la forma más bella y menos hermética que conozco…

Pido disculpas a mis lectores, pero toca transcribir un solo pedazo de algo que hoy está más vigente que nunca antes.

“Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la mansión de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre arranca algo de mí, porque estoy ligado a la humanidad; y, por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti”.

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