Pide

Editorial / Venezuela RED Informativa

Acá, en Venezuela, el único que pone condiciones para negociar no-se-sabe-qué es el régimen. La oposición, solamente se sienta. Solo el señor Maduro y sus pandillas establecen el cómo, el qué y el dónde sentarse, para nada más que hablar pendejadas sobre un país que han hecho trizas.

Entre tanto la oposición, en cambio, nunca PIDE algo tangible, real, verdadero, tocable o medible para negociar. ¡Se queda en puras pendejadas! De esa manera reconoce la supremacía y la superioridad estratégica del chavismo dentro de la realidad del país; así como también su propia futilidad y su empobrecida condición de triste plato de segunda mesa.

Con la fuerza y el envalentonamiento que trasmite sin parar el régimen de Caracas, gracias a la compañía de sus socios del bajo mundo internacional, son ellos quienes ponen y quitan las condiciones para hablar con quién sea y hacer con el país lo que les dé la gana, sin que nada ni nadie les ponga límites.

Así pues, lo único que siempre exige la oposición al gobierno, consiste en la misma cantaleta de elecciones limpias y libres… Una porción de democracia académica bien devaluada y un pedazo de la torta en el reparto de los espacios de poder. Pero, ¿eso es todo y suficiente para 32 millones de venezolanos, que han visto demoler a su país por 22 años de un gobierno dedicado a la destrucción y al saqueo de toda una nación?

El caso es que, con el paso de los años, los venezolanos de 2021 aspiramos y exigimos ser inmunizados en contra de la peste china, recuperar nuestra calidad de vida, volver a tener un sistema eléctrico que nos sirva, servicios públicos que funcionen, ingresos acordes con los precios de los bienes y servicios que consumimos, y mil etcéteras más.

Entre tanto, la oposición venezolana, cuando se sienta a conversar con el régimen, solo PIDE para ellos. PIDE espacios de poder, desde donde tener acceso a negocios y recursos públicos. PIDE privilegios, inmunidad e impunidad para hacer lo que los “otros” hacen en los más de 20 años que tienen montados en el coroto: ¡Nada!

Total, ambas partes solo piden lo que aspiran, lo que quieren. Lo que “ellos” desean. Lo que satisface nada más a sus necesidades tribales de subsistencia como lo que son, un grupo de forajidos asociados en bandas para también saquear a todo un país.

Y resulta que, en teoría, la clase política en cualquier sistema, es la correa de transmisión entre las necesidades de las grandes mayorías y las capacidades del resto de los sectores de la sociedad para dar satisfacción a las mismas.

Es decir, en esta ecuación chucuta se han olvidado pa’ quien se debe PEDIR.

¡Parranda de sinvergüenzas!

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