Plan Marshall

Editorial / Venezuela RED Informativa

Por donde se mire, la desgracia del pueblo venezolano atrapado en Venezuela es una fuente infinita de oportunidades de negocios para el señor Maduro, para sus facinerosos y para los muchísimos enchufados con que cuenta la patria.

Por donde metas la cabeza vas a conseguirte a una buena parte del país, que surge desde el estiércol de la revolución. Como con los champiñones sembrados en su lecho de excremento, la descomposición permite el crecimiento de una increíble variedad de nuevos “hongos” en nuestro país.

Lo de las nuevas estaciones de servicios en el Centro de Venezuela, con todo y sus bodegones “pegaos”, son solo una de las muchas formas de hacer plata entre pocos, a partir de los desechos y de las ruinas de un extinto país. Gasolina en dólares, comida y aguardiente en la moneda que quieras, y pagos en la forma en que puedas.

Lo mismo con el servicio de “encomiendas” que presta impecablemente la Corporación Logística Bolivariana. Una “empresa” del “estado” pensada para completar los ciclos de distribución de los bienes y servicios cruciales para el país, manejados por el gobierno. Hoy, gracias al ingenio del generalato endógeno, transformada en el delta de la distribución de cuanta caja, paquete o envío salga de Miami, con destino a cualquier casa en Venezuela.

Y así, desde el atraque del Barco que viene desde la Florida a Puerto Cabello, miles de cajas, cajitas y cajotas pintadas con las señas de Lows o Home Depot, son entregadas en las manos de sus destinatarios en toda Venezuela, “puerta a puerta”. Haya o no combustible. Llueva, truene o caiga una nevada.

Son aún más seguras, baratas, rápidas y sin tanto trámite que el mismísimo US Post Office. ¡Solo en Revolución! Claro está: el negocio está manejado por sus mismos dueños. No hay alcabala que cobre peaje, ni pagos de aduana. “Todo” viene incluido en el precio que se le paga al individuo que te envía las cajas desde Estados Unidos.

Pero el “asunto” es que así, en este océano de complicidades con lo malo y con los malos, descarada y en frente de todos aquellos que se desgarran las vestiduras hablando y hablando sobre la recuperación de las libertades en Venezuela, nunca saldremos de “estos”.

Porque, al final del día, el supuesto bloqueo internacional y la guerra económica de la cual tanto se queja el gobierno, se han convertido en el PLAN MARSHALL de la porquería del siglo XXI.

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