Por la falta de efectivo el trueque se impone en Venezuela

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

A propósito de la falta de efectivo en bolívares y en dólares, los venezolanos como en los tiempos de la época colonial, han asumido el trueque como una fórmula de intercambio comercial, entre dos productos distintos.

Este mecanismo permite también la cancelación de servicios como el transporte y hasta los tratamientos de peluquería y belleza.

En las zonas rurales la formula está más impuesta y las familias vecinas se intercambian el producto de sus cosechas.
Esta forma de comercio es necesaria y cotidiana en todo el país. José Castro es un amolador que vive en la populosa parroquia de San Juan y se queja porque el trueque le hace cargar mucho peso, por los productos obtenidos, a cambio de amolarle los utensilios a las amas de casa.

“A mí me crea muchos problemas el trueque porque yo tengo que cargar con el equipo de amolar y a veces me dan a cambio de mi servicio víveres muy pesados”. No obstante, Castro reconoce que tiene que hacer ese esfuerzo porque no tiene punto de venta para cobrar su servicio y el internet siempre falla, a efectos de un pago móvil.

En las zonas residenciales y en los barrios se escucha el grito “cambio, cambio, sí hay cambio”, lo cual es la oferta de productos como arroz, azúcar, leche, harina de trigo, huevos, margarina, aceite, granos, espaguetis, plátanos e incluso productos de aseo personal como jabones y pasta dental, entre otros.

Por lo general, los productos que entrega el régimen para mitigar el hambre, son los de mayor uso en el trueque, es decir, son extraídos de los famosos clap, los cuales los encuentra el venezolano en excesivas cantidades, como el arroz, la harina y la pasta.

En un día, el trueque puede superar cantidades al mayor que son negociadas en mercados como el de Catia (donde reciben el arroz y la pasta). También en el Mercado de Caño Amarillo, muy cerquita del Palacio de Miraflores, hacen trueque con legumbres, hortalizas y sardinas.

En el estado Miranda, específicamente en el Mercado de Los Teques, el trueque se da con los granos provenientes del clap.

Las personas que realizan los trueques son llamadas “cambiadores”. Ellos a veces reciben dinero en efectivo y hasta divisas de los dueños de restaurantes y grandes negocios, los cuales terminan beneficiándose incluso más que los sectores definidos como vulnerables económicamente.

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