¿Por qué los precios siguen subiendo en Venezuela a pesar de baja del dólar desde hace un mes?

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Hace un mes el dólar se había disparado a Bs. 25.000 y en función de ese cambio tan abrupto, todos los precios se dispararon, pero igual todos siguen hacia arriba y más arriba cada día. Al finalizar el mes de septiembre, los precios en muchos productos aumentaron en un 40 por ciento o se multiplicaron. Una margarina que estaba hace 30 días en Bs. 27.500 para este viernes 27 de septiembre ya costaba cerca de los Bs. 50.000. El queso blanco duro (de buena calidad) está por encima de los Bs. 65.000. Los detergentes en polvo de un kilo oscilan entre más de 80.000 y 110.000. Un par de pilas alcalinas AA o AAA están en Bs. 41.500. Medio kilo de pasta vale Bs. 44.000. Medio cartón de huevos (15 huevos) con los buhoneros: Bs. 40.000.

He leído con atención lo que dicen al respecto varios economistas venezolanos, pero como consumidora, independientemente de lo que puedan afirmar, desde nuestra experiencia como ¡consumidora vapuleada!, de otros factores que inciden en los precios “con escalera al cielo” es la especulación en una economía venezolana desquiciada, producto del problema político PAÍS.

Esto es lo que dice el economista venezolano Asdrúbal Oliveros: En vista que muchas personas se preguntan por qué los precios siguen subiendo a pesar de la baja del tipo de cambio. Haré algunos comentarios en un breve hilo para estimular la discusión y el entendimiento del fenómeno económico.

En primer lugar, no existe una relación 1:1 entre la variación del tipo de cambio y la inflación. Hay momentos en que el tipo de cambio se mueve de forma más agresiva que los precios y el efecto contrario también ocurre. Aunque relacionadas son dos variables diferentes.

Segundo, el tipo de cambio que afecta el componente importado, no es el único factor a tomar en cuenta en los precios. Hay otros factores importantes, destacando la ausencia de proveedores, afectaciones en la cadena de valor, colapso de los servicios, la corrupción y la incertidumbre.

Este último elemento es central, aunque mucha gente no lo entienda. Si no hay certeza del comportamiento que tendrán las variables que afectan precios y costos en el mediano plazo, los precios no bajan, porque el riesgo a descapitalizarte es muy alto.

Tercero, si bien cada vez hay más transacciones en dólares, no han desaparecido los bolívares y la hiperinflación asociada a éste. Esto impacta fuertemente la cadena de suministros y los costos. La cantidad de bolívares que emite el Estado no es despreciable.

Es justamente el desequilibrio monetario lo que está detrás de la subida de los precios, aunque usted pague en dólares. No olvide el peso del Estado venezolano y éste se mueve con bolívares y emite bolívares también.

Es un error subestimar esto. De hecho para que usted compre dólares, por ejemplo, alguien debe querer los bolívares. Es la base del mercado cambiario y es un elemento más que evidente que el bolívar sigue estando presente y no ha desaparecido.

Si los costos de las cosas suben permanentemente (asociado a los bolívares) y es mayor que el ritmo al que el tipo de cambio se deprecia, los precios denominados en dólares no se mantienen invariables.

Por último, tres temas importantes: el sector comercial no está creciendo. Según el propio BCV es el segundo sector que más cayó entre 2013 y 2018, así que el sistema no le beneficia como muchos piensan.

En algunos momentos de este año, los precios de un grupo importante de bienes y servicios bajaron. Así que no es algo imposible y evidencia que a veces para vender toca hacerlo.

La competencia es un factor clave para tener estabilidad de precios. Mientras se reduzca el número de empresas, entre proveedores y comerciantes, cada vez será más difícil lograr una reducción de la inflación. Es un tema que nos va a pasar factura en un escenario de transición.

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