Posición personal ante la negociación del Plan de Salvación Nacional

César Guillén Citterio / Venezuela RED Informativa

Nunca negociemos por temor, pero nunca temamos negociar. Tensiones probables, pero acuerdos inevitables. No hay aliados eternos, ni enemigos perpetuos

La razón debe guiar a la pasión, si la pasión le impulsa deje que la razón tome las riendas. El país no puede ser condenado eternamente por sus errores del pasado, y que debe reivindicarse y retomar la senda de la estabilidad y el logro. Dominar el miedo, es importante. El no controlarlo nos lleva al pánico paralizante o al riesgo temerario. Se puede dominar sirviéndose de la razón y la voluntad.

En el actual proceso de negociaciones debemos entender antes que todo, que los negociadores son personas, que tienen emociones, diferentes intereses y puntos de vista, y son impredecibles lo mismo que nosotros. Es importante que cada negociación ayude, en lugar de obstaculizar. Los temores, aunque infundados, son temores reales y hay que tenerlos en cuenta.

Finalmente es la realidad, como la percibe cada una de las partes lo que constituye el problema en una negociación, y lo que abre el camino hacia una solución. Es frecuente que las personas sigan resistiendo, porque quieren evitar la apariencia de que están retrocediendo frente a la otra parte. Por ello es que hay que lograr un resultado justo y entonces todos lo aceptaran.

Recuerde que negociar no significa ceder, cuanto mayor es la comunicación, mayor es la posibilidad de ejercer una influencia si usted tiene argumentos contundentes. Debemos negociar si hay la posibilidad de utilizar nuestra mejor alternativa. (El apoyo de 50 naciones, las sanciones y la condena internacional por crímenes de lesa humanidad, la irresponsabilidad ante la pandemia, etc.).

Alemania y Francia en tan solo 20 años y dos guerras, se infligieron daños, destrucción y aniquilamiento cien veces peores de los que sufrimos en la actualidad aquí en Venezuela, sin embargo, hoy las dos naciones son socios, aliados y miembros de la Comunidad Europea. El pueblo judío sufrió exterminio y humillación, sin embargo, hoy es un aliado comercial de Alemania. Vietnam tiene relaciones comerciales con USA, Japón y Francia, países con los que peleó durante más de 50 años.

¿Qué nos hace a nosotros diferente que no podemos negociar? Que somos el glorioso y heroico pueblo patriótico heredero de las glorias de la independencia, argumento emotivo y místico que los radicales de ambas partes esgrimen. Sin embargo, ambas partes ante el mundo, lo que hemos dado es vergüenza. Unos por el desastre cometido y otros por la diáspora de 7 millones que se han ido.

El proceso de negociación a través de esta nueva estrategia que, a diferencia de otras posiciones, con razón o sin ellas, es la que goza de aceptación, promoción y respaldo de unos 50 países, es la razón que debe ser tomada en cuenta al analizar este proceso impulsado por esos países a través de la figura del presidente interino Juan Guaidó y no al revés, como muchos piensan. El sumar todos los factores de la oposición radical y moderada, es un indicio de fortalecer esta vía.

El mecanismo de las elecciones, debe tener claro que, siendo la única vía de contener el deterioro del país, no debe albergar espíritus misioneros y redentoristas, por los que creen que, desde una concejalía, diputación, alcaldía o gobernación, ya suponen el rescate del país. A esos espíritus hay que tenerles precaución, pues la negociación actual, es solo el primer paso para “contener” la destrucción. El triste espectáculo opositor de los llamados alacranes.

A partir de allí es que vendrán las etapas siguientes como la de la reorganización y finalmente el largo y arduo proceso de la reconstrucción. Quienes aspiran por sí solos y a través de las posiciones burocráticas o desde los gremios, ONG o sindicatos acometer esas metas no solo son irresponsables sino peligrosos, pues estaríamos de nuevo retornando al populismo demagógico.

En síntesis, sin este primer paso, debemos entender que la crisis será recurrente y nos mantendrá en esa espiral donde tenemos más de 15 años de frustración y desesperanzas. Las posiciones con razón o sin ellas del exterior a través de programas, opiniones personales, redes sociales, pueden aportar ideas y luces a los negociadores, pero poco hacen mandando a la calle, a tomar las armas, al fusilamiento, a mantenerse estoicos e irreductibles, siempre desde la cómoda posición del exilio y sin ningún plan alternativo, viable y concreto al respecto, o por lo menos los que desconocemos si tal plan existe y quien lo llevaría a cabo.

Las naciones unidas ante la disyuntiva de nuestra crisis, no ordenó invasiones ni envió a los cascos azules, sino abrió investigaciones de carácter penal y se definió por las elecciones con garantías, supervisadas y democráticas. Que no simples elecciones como las del pasado diciembre del 2020, que no están reconocidas. Ese es el punto álgido de la negociación y allí el país nacional una vez presentado el resultado y las condiciones de las negociaciones, deberá entonces decidir si las acepta.

El peligro es que, de no llegar a un acuerdo, la debacle se prolongue, aún cuando USA ha informado que, de no cumplir la dictadura con sus obligaciones, endurecerán las sanciones y seguiremos entonces la lucha. Lucha que no estará enmarcada como algunos piensan en que Venezuela es el ombligo del mundo, pues Internacionalmente hay conflictos en puertas de mucho mayor daño y peligro, agravadas por la pandemia, que no podemos obviar por nuestros problemas domésticos.

Las negociaciones son difíciles y complejas, y en un ambiente radical y agresivo mucho más. Pero hoy es nuestra única herramienta disponible con apoyo internacional. Aquí no hay pendejos ni cobardes, de hecho, seguimos aquí luchando. Solo que nosotros no tenemos ya la fuerza suficiente y esa es la realidad que debemos aceptar los que tenemos años en esta lucha. De manera que hasta hoy esa es mi propuesta y mi percepción ante la situación que confrontamos.

A mis amigos trabajadores y sindicalistas, les repito que no podemos seguir exigiendo unidad y opinando en contra de cualquier propuesta, si nosotros mismos no estamos unidos y no albergamos ninguna propuesta legitimada por lo menos por la mayoría activa de los sindicatos que hoy quedan. Las posiciones individuales sin acompañamiento ni apoyo, no nos han dado ningún resultado, solo frustraciones.

Sec. Gral. MOVIMIENTO LABORISTA.
Sec. Organización de FEDEPETROL Carabobo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 × dos =