Privatizaciones, C.A.

Editorial / Venezuela RED Informativa

¡Tanto nadar, para terminar ahogados en la orilla! Más de quince años de fiesta. Los ingresos por venta de petróleo más descomunales obtenidos por cualquier país minero en toda la historia. Surfear sobre los precios más elevados del crudo de todas sus épocas, por obra y gracia de la Segunda Guerra del Golfo, las maromas de la familia Bush, su VC Dick Cheney, y la total dependencia de América de la energía extranjera.

Haber recibido un ingreso “residual” igual o mayor al petrolero por concepto de endeudamiento público en cualquiera de sus “formas”. Total: moler una suma cercana a los mil quinientos billones de dólares en algo menos de quince años, sin dar cuentas a nadie.

¡Sin que nadie te joda!

Y, en el tiempo, repetir los mismos “disparates” que llevó a cabo Pérez en su primer gobierno. Inflar al estado hasta su paralítica obesidad, haciendo depender a todo un país de él. Escondiendo en su gordura paquidérmica el más salvaje acto de depredación y pillaje sostenido sobre lo público nunca antes visto en todo el planeta Tierra.

Y buscarte un chulo inservible para que te explote. Enredarte con un miserable país hundido por la corrupción, el miedo y el narcotráfico de estado, para que te “aguante” y te esconda las muchas fortunas mal habidas.

Poniendo a toda una nación, a 32 millones de venezolanos, a montarse y bajarse de una enloquecedora montaña rusa de latrocinio, robo a la propiedad, éxodo masivo y complicidad general. Diseñar y echar a rodar todo el menú de horror importado desde Cuba para terminar de acabar con lo poco que quedaba del venezolano trabajador y laborioso.

Hacerte acompañar de una miserable oposición política hecha a la medida de un gobierno/hampón. Pagada a destajo. Dedicadas a marchas, tarimas y bromas electorales. De la mano de bolichicos, boliburgueses y bolivarianos, cruzándose todos ellos entre sí, para raspar la olla del país.

¿Y hora salen con el cuento de “rematar” las pocas empresas públicas que quedan en pie al mejor postor internacional que se arregle con ellos, para ponerlas a funcionar?

¡“Estos” son únicos!

Voltear la historia. Regresar a donde nunca debimos haber torcido. Recuperar el camino del segundo gobierno de Pérez. Ahora rematando escombros industriales y de servicios, muchos de ellos robados a sus accionistas privados en los tiempos del delincuente de Hugo Chávez. Para aportar, al final, solo un mercado de 30 millones de posibles consumidores, que están dispuestos a vender su día de trabajo por cualquier monto que se acerque a los 10 dólares por jornal.

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