Prognosis

Editorial / Venezuela RED Informativa

Todo indica que el mundo, tras el control de la peste china, será muy distinto. Las predicciones sobre el nuevo planeta que se espera surjan se parecen muchísimo a aquellas que realizó Alvin Toffler en sus libros “El shock del futuro” y “La tercera ola”. A finales de los años 70 eran PROGNOSIS aventuradas, hoy, a la vuelta de la esquina, las “cosas” ya se ven cada vez más y más cerca.

Las actividades especializadas y el trabajo NO manual se llevarán a cabo a mucha distancia de las unidades tradicionales de producción. La gente, en los países del Primer Mundo, funcionará más en estaciones remotas de soluciones que en las “viejas” oficinas. Eso afectará significativamente la congestión, el tamaño y la misma movilidad en las ciudades del planeta.

Los centros comerciales, uno de los grandes símbolos de la modernidad, perderán su importancia. Franquicias y marcas, supermercados y tiendas mutaran finalmente hacia esquemas “To Go”. Muchísimos de ellos, que continuarán viendo la merma de la afluencia de clientes en sus locales, se afianzarán cada vez más el “modelo” Amazon o eBay, que medio mundo dentro del sector comercial actual ha echado a rodar por la emergencia de la pandemia.

Y, sin duda, habrá un increíblemente grande desplazamiento del empleo. Los individuos NO adiestrados y los nos NO especializados serán, en un primer momento, “endosados” como carga pasiva al estado. Así, los seguros de paro forzoso y los bonos por quedarte en casa, se multiplicarán. Solo para nacionales. La franja de gitanos trashumantes que deambulan por el mundo “buscando a Dios” no serán atendidos. Los “privilegios” solo alcanzarán a los beneficiarios de los TPS, o de sus equivalentes puestos a funcionar dentro del Mundo Libre.

Sin embargo, para abreviar, y mucho, las poblaciones de países segundones y de tercera categoría serán “invitados” por el gran capital a participar en la producción de bienes finales, físicos y terminados, que “alguien” en alguna otra región remota del planeta tendrá que vender, transportar y finalmente entregar.

El factor energía, en especial la barata, será fundamental en un mundo donde el combustible fósil tradicional rápidamente se extingue.

Todo apunta que la Venezuela de “estos” malandros entra en el grupo de países con abundante mano de obra disponible, a muy “buenos precios”, además de reservas increíblemente abundantes de petróleo.

Por favor: ¡Ya no hay pendejos!

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