¡Que de bolas!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

Pero ¡QUE DE BOLAS!, y pensar que todo esto ocurre en pleno siglo XXI. Tiempos, interlocutores, el caramelo político de las “elecciones” de noviembre y la escogencia del lugar de las conversaciones: México. Y, como guinda, la cumbre previamente planificada de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), en esa misma ciudad.

Otro acierto más de la diplomacia cubana. Ésta, junto con los “desinteresados” suecos y españoles del PODEMOS Made In Chávez, han hecho posible el “milagrito”. Así, tras el esfuerzo global de sacar de la Oficina Oval a Donald Trump y colocar a un monigote enfermo e incapaz cobrando su sueldo, la solución del “asunto” Venezuela resultó ser un paseo.

Le leyeron la cartilla a la oposición bajo tarifa, y dieron con su precio. Se buscaron a un gobierno compinche de La Habana como sede de los encuentros. Preferiblemente uno que use su Doctrina Estrada: “esa” que no le importa cuál es el origen que tiene cada gobierno.

Ponen a una marica triste a hablar todas las semanas de logos para la paz; y, finalmente, sacan a pasear a Nicolás Maduro por la cumbre de la CELAC, para escupir sobre la OEA, Almagro y sobre todos aquellos mandatarios que tengan alguna duda sobre sus “impecables” credenciales democráticas. ¡Mejor, imposible!

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