¡Qué desastre!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

Las instituciones que la revolución bolivariana envileció hasta ponerlas de rodillas, hace mucho dejaron de funcionar, ya no sirven ni como parapetos.

Cualquier pelele se disfraza de vampiro y dice gobernar un estado. El CNE es una caja de música ranchera. La fiscalía una rockola desconchada. Tienen al país a punta de remiendos, pero las encuestas aseguran que todo va bien, que estamos como nunca, que es el momento para regresar a Venezuela.

Para rematar, el régimen se quedó sin la cómica de una oposición que meta la coba; se les acabó la rochelita que entre todos ellos han llamado “democracia”. De ella, tras la peste de los chinos y los acuerdos en México, solo queda un grupo de fulanos, que solo dan para la foto. Mamarrachos para guardar las apariencias con el embajador norteamericano chimbo para Venezuela, con sede web en Santa Fe de Bogotá. Lumpen embutidos en buenos trajes, que solo funcionan para cubrir el qué dirán internacional de un bojote de países defensores, nada más que en modo virtual de las libertades y que, de paso, se las tiran de ciegos.

¡QUÉ DESASTRE!

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