¡Qué desgracia!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

Mientras que al presidente Iván Duque no le suenan para nada los “arreglos” de México, para el presidente López Obrador es un verdadero placer recibir con los brazos bien abiertos a Nicolás Maduro en su país. Tras tres largos años de estar enconchado y aburrido en Venezuela, y solo visitar a unos pocos países del bajo mundo, los bolivarianos regresan al turismo de estado gracias a los “acuerdos” de México.

Sin temor alguno, Nicolás Maduro se exhibe en las narices de Joe Biden, feliz y contento: como si nada. El plan está funcionando. Poco a poco, semana tras semana de declaraciones de Gerardo Blyde, la gentuza bolivariana vuelve a la vida “honrada”; mientras esperan pacientemente por la recuperación de sus haberes robados, aún bloqueados por muchos bancos.

No hay Corte Penal Internacional, ni INTERPOL, ni DEA ni Comando Sur que intimide a estos supermanes de barrio. Ahora, más que nunca, se saben a prueba de kriptonita.

Es que para todos estos malandros de la Venezuela del siglo XXI, el sol vuelve a brillar.

¡QUÉ DESGRACIA!

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