¿Qué pasó en mi concierto en la Komische Oper de Berlín?

Gabriela Montero (pianista venezolana) / Venezuela RED Informativa

Hay muchas maneras de romper el silencio que ha envuelto a la tragedia venezolana durante tantos años. Lo que pasó en la Komische Oper en Berlín el viernes, justo cuando Mirga, la orquesta y yo estábamos a punto de empezar el Concierto de Tchaikovsky No. 1, fue tan sorprendente como desesperado y profundamente conmovedor.

Para nuestra sorpresa, un hombre y una mujer venezolanos sentados en la primera fila a la izquierda se pusieron de pie y empezaron a cantar el Himno Nacional venezolano. Todos nos quedamos atónitos. Me volteé a escucharlos, a observar y admirar el coraje que debe haber requerido que estas dos personas rompieran el silencio, el aura sagrada de este templo de la música Académica.

¿Quién se atreve a hacer algo así?

Les diré quién y por qué.

Dos personas que han perdido y sufrido tanto, a cuyas familias se les ha robado tanto, que sabían que romper el silencio en ese preciso momento, en el que toda la atención está centrada en las primeras notas de música, que representa lo mejor de la humanidad, era una oportunidad perfecta
para acercar la audiencia a la tragedia venezolana y despertar al mundo de su complacencia ante la devastación.

Después de algunos minutos de atenta escucha por parte de la audiencia, la cual aprecio sobremanera pues la mayoría de ellos no comprendían este acto de protesta y grito desesperado, ¡Mirga!, el Maestro Director de la orquesta, dio inicio al concierto. ¡Me dirigí hacia el piano y comencé a tocar la interpretación más desgarradora y poderosa de este concierto que yo haya dado jamás!

Después del aplauso, como suelo hacer, tomé el micrófono antes de dar el “bis”. ¡Colgado a mi cuello llevaba el collar nuevo que mandé a hacerme con los colores de mi bandera de Venezuela!

Me senté para explicar a la audiencia lo que acababa de pasar.

Empecé diciendo: “Quiero explicar lo que ha sucedido. Esta pareja, a la que no conozco, entonó con mucha valentía nuestro Himno Nacional, para recordar al mundo que, fuera de estas paredes, de la seguridad de esta sala de conciertos, hay muchas personas que están sufriendo. Nuestro país, Venezuela, está sufriendo y atravesando sus días más espantosos”.

En ese momento un hombre gritó desde uno de los balcones en alemán “Este no es el lugar para hablar de política”.

Por supuesto que inmediatamente le respondí fuerte y claro que “SI LA MÚSICA NO TIENE QUE VER CON LA HUMANIDAD, ENTONCES NO SIGNIFICA NADA”.

El público me apoyó con un gran aplauso, diciéndonos que había entendido nuestro mensaje.

Siguieron dos improvisaciones, y luego una conmovedora pieza lituana para cuerdas sobre la cual Mirga me había pedido que improvisara. Si me buscan en mis Redes Sociales como Gabriela Montero Pianista verán la foto de mi collar, que es en estos momentos mi manera personal de llevar a mi Patria Venezuela conmigo en cada concierto y también mi manera de
decirle a los venezolanos que siempre estoy con ellos.

Asimismo, la gorra de Venezuela que me dio el hombre que cantó el Himno, para recordarme que los venezolanos siempre están conmigo. Es un lazo recíproco de cariño.

Finalmente, lo que hice al terminar mi concierto fue tomar la foto del fragmento del Muro de Berlín, a unos pasos del Teatro Komische Oper, para recordarnos a todos que, si no osamos romper el silencio de la opresión y la apatía, ¡el poder y la avaricia seguirán construyendo muros y destruyendo nuestra humanidad colectiva! ¡Atrévete tú también a Romper el Silencio!

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