¡Qué viva Maduro!

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

La manifestación emocional al leer este título es el espejo de cada quien. Me disculpo con las personas decentes de nuestro país.

Dijo el Libertador: “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”, también nos pidió al morir librarnos de la anarquía porque constituiría el infierno en la tierra.

La mal llamada dirigencia política inmoral y mafiosa, que ha gobernado el país los últimos 60 años, ha inducido la perdición de un pueblo acendrado en infames vicios, concupiscencia, pecados capitales y una inmensa gama de anormalidades propias de una sociedad en parte clientelar, donde el oferente es delincuente y sus clientes también, con motorizados como dueños de las vías públicas, exponiendo su anárquica ventaja de movilidad para cometer tropelías de todo tipo; funcionarios públicos como expresión de arbitrariedad, corrupción, ineficiencia y maltrato a cuanto ser requiere del servicio por el que el Estado les paga; grupos armados sometiendo al terror a sus connacionales, mercaderes de estafas y todo tipo de delitos, comerciantes de la usura y la trampa, militares burócratas y traidores comprados con la mayor de las vergüenzas; un gran populacho hambriento de rebatiñas, limosnas, gratuidad y golillerismo. En fin, muchas más barbaries podría referir del abismo en que gracias a Maduro se encuentra una nación que otrora tuvo el orgullo de sus libertadores inmerecidos por lo que hoy se encuentra ahogada en el estercolero de la infamia.

El primer paso a la salvación, no a la liberación, porque como también refirió El Libertador: “Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelven a perderla; porque en vano se esforzaran en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud”.

Es conocer la verdad, tener el acertado diagnóstico de nuestra patología como sociedad. Y es una suerte de síndrome de niño rico, vuelto un zagaletón plagado de vicios a cuál más ignominioso.

Tener gobernantes y toda suerte de reyezuelos que compiten por su ignorancia, inmoralidad e irresponsabilidad, acorralan la virtud y se ríen del honor como deuda de vida. Por eso nuestro Jesucristo dijo: Mt. 7:6. ” No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose los despedacen a ustedes”.

El peor de los hombres que cualquiera pudiera conoce, con un perfil asqueroso desde su apariencia física por su grasa mórbida e inútil producto de sus excesos de hambriento con poder hasta su condición inmoral y de precariedad intelectual. Él en sí mismo es la consecuencia de la mala política que más justamente debe llamarse la política criminal que ha sufrido nuestro país después de la partida del general Pérez Jiménez cuando cayó Venezuela.

A los ciudadanos decentes les queda tomar las medidas que se sugiere en capítulos similares de la historia de la humanidad, por ejemplo: la guerra del Yon Kipur en octubre de 1973, el digno pueblo israelí entregó su vida por el honor de su tierra atacada e invadida arteramente.

Ningún pueblo está preparado para la guerra, pero ningún pueblo se escapará de ella, a menos que acepte la esclavitud, barbarie que asume todo pueblo enfermo del síndrome de niño rico.

La empresa más diabólica y apocalíptica de la historia está a las puertas de nuestro destino, el Nuevo Orden Mundial no es un cuento, los nuevos gobernantes del mundo, lean el Capítulo 13 versículo 8 de la Revelación a San Juan, conocido como Apocalipsis, último libro del Nuevo Testamento que nos dice: “Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado”, la bestia, el diablo, lean también la empalagosa como engañosa y cínica Encíclica papal Fratelli Tutti. Somos corderos entregados por los usurpadores al matadero, aún Venezuela no conoce la perversidad de Maduro y sus esbirros.

Dios nos conduzca a la guerra para morir con honor o vivir con la gloria de la libertad.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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