¿Quién ganará?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Mucho se ha especulado, con diversos intereses, fines, creencias y hasta aspiraciones, sobre el fin y resultado del juego macabro en que estamos metidos los venezolanos.

La respuesta sería temeraria y hasta irresponsable, como lo han sido todas las respuestas dadas sobre el tema, muy a pesar de que la politología se ha convertido en una suerte de ciencia que pretende dar oficio remunerado a los opinadores por crear escenarios factibles con apego a la evaluación de variables que permiten ofrecer a la gente un hecho imposible como el de adivinar el futuro. Claro, no lo llaman así sino una conclusión luego de un riguroso análisis con todas las de la ciencia.

La gente pide pronósticos y los vivos le dan lo que piden y todos felices. Entonces ¿cuál es la verdad? Todo hecho futuro es incierto, luego, claro que se pueden y deben hacer proyecciones y además son necesarias para la toma de decisiones. Pero engañar a un pueblo es una canallada propia de políticos. Lo que vivimos es como un juego, donde hay dos contrincantes. Frente a cualquier juego la gente suele hasta hacer apuestas y son convencidos de que ganarán, eso es problema de cada mente y su laberinto, pero es hasta aceptable porque hay reglas y se cumplen, por lo que las personas no se aguantan las ganas de tratar de adivinar quién va a ganar.

La verdad es que el resultado depende de muchas variables en nuestro juego por el país Venezuela. Ganará el más audaz, en este caso ni siquiera el mejor jugador, porque no hay reglas, solo anarquía y deshonestidad, es decir es un juego donde cualquier cosa puede pasar.

Luego, es un juego criminal, por tanto, sin reglas, de delincuentes desalmados que apuestan su libertad, el dinero que han robado y que constituye una de sus grandes motivaciones y hasta sus vidas en la mesa de juego.

Cada contrincante accionará sus jugadas con premeditación, ardid, velocidad, temeridad e inteligencia criminal, es decir, todo vale. Quién ganará, no lo sé, ganará el peor, es un juego al revés y sin precedentes, donde los valores éticos no existen, solo la mentira y una cosa inédita en los juegos normales, que son los acuerdos entre las partes.

Muchas variables son una suerte de fenómenos que ocurren sin el control de ninguno de los jugadores, esa parece ser la única salida que tenemos los venezolanos. ¿Será que se conjugan los astros de manera tal que produzcan un evento de tal fuerza que defina el resultado del juego?

Mientras tanto, seguirá el juego y los peones movidos al antojo de las partes y quizás llegue Navidad y Año Nuevo y el juego siga y los opinadores también y el pueblo esperando un milagro, mientras se muere de hambre.

De la Orden de los Caballeros de Fénix.
Santos Luzardo

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