Realidad

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

El pollo se saltó el gallinero. Carvajal le dejó las plumas a sus anfitriones de reino de Felipe VI. Uno de los aparatos de inteligencia y contraterrorismo mejor montado de Europa, fue “burlado” por un generalote bolivariano, enano y narcotraficante, para más señas. El fulano simplemente desapareció. Al mejor estilo latinoamericano. No hay dudas: ¡lo que se hereda no se hurta!

Carvajal se convierte en humo y se esfuma dentro del espacio aéreo, marítimo y terrestre más transitado, vigilado y controlado del Mundo, España.

El caso es que si a esa “misteriosa” desaparición le agregamos la sonada visita de los Monarcas Ibéricos al Parque Temático del Socialismo tropical que regenta Pérez Canel como sicario de la familia Castro, te pones a pensar…

Y piensas lo peor, por supuesto. Porque no te da de otra. Y entonces conectas los cuentos del súper poliducto de dinero sucio bolivariano y de muchos de sus cómplices MUD, que mueven sabroso a través de la poderosa Caixa de Valencia, con total y completa aceptación del mismísimo Banco de España, y te caes pa’tras como el Condorito chileno.

Y los “tíos” de muchos pantalones pitillo, meándose en las advertencias del Departamento del Tesoro de los EE.UU, se ríen de lo lindo.

Y el canciller del jefe del Estado español, cabeza exterior del reino de Don Felipe, Josep Borrell le reclama a la Casa Blanca por su “maldad” en “eso” del Bloqueo Norteamericano sobre Cuba, llamándolo atroz. ¡Con ese par de bolas!

De más está en decir que aquellos que fuimos al colegio y sabemos sumar, no entendemos la ecuación. Aunque las “cuentas “estén claritas.

El euro padre López que está montado en Estrasburgo por España, continúa dedicado día y noche en devolvernos la libertad a todos los venezolanos, pues es de los “buenos”. Y si lo dice Alberto Federico, tiene que ser así. Mientras que su hijo, el Capitán América/López es huésped permanente en la casa del Embajador de España en Caracas, porque él es de los “mejores”

A Juan Guaidó le siguen sin tocar un solo pelo. Entra y sale del Metro de Caracas haciendo turismo urbano por Sabana Grande y no le pasa nada. Aprovecha para invitar al pueblo raso a marchar en contra del gobierno el sábado, y tampoco se le pega ni un resfrío. ¡Increíble!

Julio Borges, con la ayuda de la cancillería canadiense, consigue desestimar cualquier iniciativa de naturaleza militar empujada desde el Grupo de Lima, para limpiar de estas alimañas a Venezuela.

Los “Vamos Bien” armaron ya el comité de postulaciones para reciclar a los rectores del CNE, y así empezar la reinstitucionalización del país… A su “extraña” manera. Mientras, nadie en su sano juicio se cree este atajo de mentiras, intrigas y provocaciones de personajes y de gobiernos de países totalmente inmorales que juegan a los propósitos del Partido Demócrata norteamericano del siglo XXI, con cara ‘e palo y como si todo fuera normal.

Venezuela, hecha pedazos, contempla cómo el Mundo “Civilizado” se conecta con el narcotráfico, el dinero sucio y los derechos pisoteados de los pueblos de a pie, tras los discursos sonsos del Rey español.

Uno no termina de comprender si hizo una sutil recomendación a la MAFIOCRACIA cubana para que considerara el uso del régimen democrático de verdad para el consumo en la Isla, o se lanzó con la receta del Bacalao a la Vizcaína que utiliza todos los años la su madre, la Reina Sofía, para el almuerzo familiar del Día de Reyes.

Así, mientras que el Alto Gobierno español se mea en Donald J Trump y todo lo que éste simboliza y representa para el Mundo Libre y para la búsqueda de la recuperación de la libertad, el Sr. Maduro prende por decreto la alegría navideña en Venezuela.

El hambre y la peladera real de las grandes mayorías nacionales contrastan con las estupideces que salen por las cámaras del canal 8 y, del resto de los cómplices bien alimentados de los medios de la oposición tarifados por el gobierno. Todo un logro de otro año de más de lo mismo…

Total, Don Miguel tenía razón, cuando ponía en boca de Don Quijote aquella advertencia a su fiel escudero de las muchas “maravillas” que conseguirían por los caminos: “…Cosas veredes, Sancho. ¡Cosas veredes!”.

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