Reconversión

Editorial / Venezuela RED Informativa

La próxima RECONVERSIÓN del bolívar, resulta ser otra de las tantísimas expresiones del fracaso de lo público en Venezuela.

Quitarle y quitarle muchos más ceros a la moneda para que termine entrando cualquier grupo de precios en una calculadora científica, es otra patética demostración más del estado en modo de fallo en el cual vivimos.

Eso resulta en lo evidente de una inflación de costos estructurales y en un aparato económico incapaz de avanzar, de un estado permanente de economía de guerra, a otro normal. Ello mantiene al sistema económico venezolano anclado en el pasado. Eso convierte a cualquier intento de negocio en una aventura de capital de riesgo pegada, directa o indirectamente, a los parásitos enchufados en las actividades políticas.

Así, poderosas empresas chinas, rusas, suecas, españolas e italianas se juegan sus enormes inversiones hechas sobre nuestro país. Su “seguridad” y desempeño está firmemente asociada, a la protección de los capos que “administran” los poderes públicos y del delito que controlan a Venezuela.

Un torbellino de dinero se mueve sin control de ninguna autoridad fiscal, impactando sobre los precios de los bienes y servicios de consumo colectivo día tras día.

Muchos, entonces, hablan de “dinero sucio”, de “dinero por lavar”. Aunque la verdad es que estamos simplemente en presencia de un enorme botín/país muy mal repartido, entre miembros de las también muchas bandas del crimen desorganizado, que funcionan bajo protección del gobierno bolivariano.

Y si a todo eso le agregamos el abundante efectivo que aporta el negocio del narcotráfico desde el gobierno, la presión inflacionaria no tiene ni control, ni tampoco realmente puede ser magnificada por nadie.

Quizás es por eso que al venezolano de a pie, el asunto de que le quiten o le pongan ceros a una moneda que ya no usa, que solo emplea de referencia, le despierte muy poco interés.

La verdad es que, en este enloquecedor y acelerado camino del aparato económico nacional que marcha implacablemente hacia una extraña modernidad, no está aún muy claro en donde es que iremos a aterrizar a muy corto plazo.

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