Relanzar la lucha a pesar de nosotros mismos, no hay alternativas

César Guillén / Venezuela RED Informativa

Los venezolanos seguimos pendientes de los desembarcos, buques y aviones que muy cerca rondan, y de los testaferros detenidos en el exterior. Sin embargo, evadimos el enfrentar nuestra propia realidad que nos desmantela como nación. Somos un pueblo más pasional que racional, esto no es del todo malo en circunstancias normales, pero en las actuales no nos sirven de nada.

Dificulta motivar a una sociedad que está postrada y anulada por la agresión a la que ha sido objeto desde el 2014, que todavía sigue cometiendo crímenes con los presos políticos, no importa si son de los que se aprovecharon de su condición para llegar al poder, como la del recientemente fallecido líder indígena pemón.

Sin embargo, al ver la felicidad, de las mesas repletas de comida navideña, un despliegue de cohetería similar a la de la guerra del golfo, de las playas atiborradas de gente y del arrase de electrodomésticos en las exitosas nuevas megatiendas, uno entra en contradicción y al ver que ese mismo entusiasmo se observa al retornar a las colas de la gasolina como si nada hubiera pasado después de tan merecido receso decembrino.

La respuesta, ¡Después de tanta vaina, no los merecemos! ¿Nos merecemos qué?, lo único que nos merecemos es este gobierno. La inmoralidad llegó a su límite, esperar por Trump para resolver nuestros problemas internos. A menos que no les enseñen estos videos que ya corren por todo el mundo. Una cruel muestra de nuestra tragedia que celebramos con fiestas, fuegos artificiales y bebidas. Cosas raras, como del estado profundo, dirán algunos.

No solo la falta de respeto, por la cantidad de familias de venezolanos que no tienen nada que celebrar y observan amargamente que el cinismo no es producto solo del gobierno sino de esa misma sociedad a los que sus familiares les entregaron la vida para que ellos estén tranquilos, con sus hijos completos y además celebrando.

El pretender justificar, que solo son los enchufados los que pueden hacer eso, entonces nos jodimos, somos minoría los de la oposición, porque el despliegue artificiero y de jolgorio recorrió todo el país. La expresión “Los pueblos se merecen el gobierno que tienen”, pareciera cobrar una fría realidad aquí en nuestro país.

Debemos hacer un esfuerzo para salir de la desesperanza y la postración, utilizando la razón y no el impulso ciego de la crisis. El gobierno no se derrumba solo, como aspiran los cómodos de espíritu. Es bueno rezar y mantener las cadenas de oraciones, pero como decían los griegos; “los cielos nunca ayudan a los hombres sin voluntad”. No nos interesan los que así actúan, sino los que quieren actuar conscientemente, esos son los que producen los cambios, no las masas. Eso lo certifica la historia.

Es necesario no rendirse, todo apunta a un desenlace, solo que no llegará esperándolo por las redes; se deben de crear las condiciones, para que se acelere. No hay que desfallecer, ni distraernos en noticias tendenciosas, y menos aún, en ese comportamiento que nos delata como pueblo irresponsable, desde el famoso “Ta barato dame dos” hasta el actual “irse al exterior como perseguido político”. Siempre hay tiempo de volver a empezar con entusiasmo y disciplina, sin complejos, ni miedos. Un reto para toda la sociedad de adaptarse a la nueva realidad política. Ya es tiempo de hacerlo. Nuestra generación sigue en deuda con nuestra historia. ¡Movilización y lucha, el tiempo se nos acaba! debemos seguir la lucha a pesar de nosotros mismos!

FEDEPETROL CARABOBO    

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

17 − 2 =