Republicanos de Florida cabildearon para que convención con Trump se celebre en el estado

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Cuando el presidente Donald Trump se sintió desencantado con Carolina del Norte como el estado anfitrión para celebrar la Convención Nacional Republicana, los republicanos de la Florida hicieron una intensa campaña por teléfono, Twitter y a bordo del avión presidencial Air Force One para que el Presidente viniera al Estado del Sol.

Y más o menos lograron lo que buscaban. El jueves, el Comité Nacional Republicano (RNC) anunció que trasladaría la celebración de la nominación de Trump de Charlotte a Jacksonville, lo que representaría para la ciudad una fiesta política que podría atraer a miles de activistas republicanos y a la prensa de todo el mundo, en momentos en que la pandemia del coronavirus continúa, y por todo el país se llevan a cabo protestas civiles.

“Estamos muy entusiasmados de poder realizar este importante evento en la gran ciudad de Jacksonville”, dijo en un comunicado Ronna McDaniel, presidenta del RNC.

La decisión de Trump de mudar el evento a Jacksonville significa que aceptará la nominación de su partido en un estado en disputa, posiblemente con el tipo de asistentes que el gobernador demócrata de Carolina del Norte no prometió. El área metropolitana se encuentra justo al sur de la frontera entre la Florida y Georgia, lo que también le da a Trump la proximidad a dos estados donde amistosos gobernadores republicanos han levantado rápidamente las restricciones por el coronavirus.

Jacksonville está entre los pocos condados indecisos de la Florida, que, de por sí, es un estado en disputa, y que Trump ganó por poco más del uno por ciento en 2016. Ese año, el área metropolitana votó por Trump con aproximadamente 6,000 votos, pero dos años más tarde cambió a demócrata en las contiendas por gobernador y por el Senado de Estados Unidos.

“Sin duda alguna, la Florida es un estado difícil y la cercanía con Georgia es un beneficio potencial”, dijo Justin Sayfie, cabildero republicano y ex asesor del antiguo gobernador de la Florida Jeb Bush.

Una página web creada por el Comité Anfitrión de Jacksonville señala la fecha del evento del 24 al 27 de agosto, la misma fecha de lo que se planeó previamente en Charlotte.

Al anunciar el cambio, el RNC explicó que Trump podría aceptar la nominación del partido en el Veterans Memorial Arena, un centro ubicado en el downtown de Jacksonville, con capacidad para 15,000 personas donde normalmente se celebran conciertos y football bajo techo. El RNC, que ha dicho que una convención masiva podría generar por lo menos $100 millones a cualquier ciudad anfitriona, dijo que el traslado se debió a que el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, no se comprometió a permitirle a activistas republicanos que llenaran un centro deportivo de Charlotte en medio de la pandemia del coronavirus.

“¿Qué ciudad aceptaría que se celebrara en ella la Convención Nacional Republicana cuando solo faltan 75 días?”, preguntó retóricamente en un video promocional que se dio a conocer el jueves 11 de junio el alcalde de Jacksonville, Lenny Curry. “Probablemente no muchas. Pero lo cierto es que Jacksonville no es una ciudad cualquiera”.

Sin embargo, todavía no se sabe qué cantidad ni qué tipo de asistentes podría atraer el evento en Jacksonville. La convención en Charlotte — que el RNC prometió generaría un aluvión de al menos $100 millones a los negocios locales— en un inicio se pronosticaba atraería a 50,000 o más asistentes a la ciudad antes del coronavirus, algo que esta semana llevó a los miembros del comité ejecutivo del RNC a votar para celebrar un evento más pequeño en Charlotte.

El RNC no dijo si se podrían implementar algunas medidas sanitarias o de distanciamiento social para evitar la propagación del coronavirus.

El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, todavía no ha ofrecido públicamente la misma garantía de una convención masiva que Trump y el RNC le pidieron a Cooper. Con cerca de una de cada 20 pruebas diagnósticas de coronavirus que dando positivo en la Florida, y el aumento de más casos confirmados, los demócratas dicen estar preocupados por el evento, y han señalado que una gran celebración podría contribuir a la propagación del coronavirus.

“Donald Trump abandonó Carolina del Norte porque quiere que parezca que la amenaza del coronavirus se acabó cuando pronuncie su discurso por televisión”, dijo el jueves en una declaración Terrie Rizzo, presidenta del Partido Demócrata de la Florida. “Desafortunadamente, no se trata de una buena estrategia de salud pública, como tampoco de una buena estrategia de reelección”.

DeSantis, sin embargo, es un cercano aliado de Trump. Y tras el cierre en abril, decidió que la Florida debería comenzar la reapertura, un mensaje que refleja el deseo de Trump de acabar de dejar atrás la pandemia y hablar de nuevo sobre la economía.

El RNC no anunció una fecha para el evento relocalizado de Trump, aunque su decisión de venir a Jacksonville, el último día final de la convención —27 de agosto— cae justamente en el 60 aniversario del llamado Ax Handle Saturday, un ataque ocurrido en 1960 contra manifestantes afroamericanos, que se considera una fecha emblemática en la historia de los derechos civiles y los problemas raciales en Jacksonville.

Rodney Hurst Sr., activista e historiador afroamericano que participó en las protestas ese día, dijo en una entrevista que una conmemoración está planeada para el 27 de agosto en Hemming Park, donde una turba de blancos con hachas se reunió poco antes de atacar a pacíficos manifestantes afroamericanos. Hurst Sr dijo que le preocupaba que el momento escogido para la visita de Trump coincidiera con la fecha del ataque, dado que el Presidente intenta volver a celebrar masivas manifestaciones políticas a partir del 19 de junio —día que se conmemora el fin de la esclavitud en el país— en Tulsa, Oklahoma, una ciudad donde turbas de supremacistas blancos atacaron a familias afroamericanos en revueltas sangrientas hace 99 años.

Cerca de una tercera parte de los 900.000 residentes de Jacksonville son afroamericanos. El martes, mientras se corría la voz entre círculos republicanos de que el RNC había escogido a Jacksonville para su convención, el alcalde republicano Lenny Curry ordenó que se quitara una estatua confederada del downtown antes de comprometerse con pacíficos manifestantes que los estatutos confederados que siguen en la ciudad se quitarían de los libros.

Por su parte, Hurst, sin embargo, dijo que la visita de Trump es irrelevante al actual movimiento de derechos civiles que se gesta en Jacksonville: “Que Donald Trump —el presidente racista de EE.UU.— venga a la ciudad no va a cambiar nada de lo que estamos tratando de hacer”, dijo.

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