Resistencia

Editorial / Venezuela RED Informativa

La oposición venezolana es quien le da estabilidad nacional e internacional, al régimen que explota y saquea a nuestro país.

Muy por el contrario, la RESISTENCIA nacional es quien fomenta, empuja e incita el conflicto y la confrontación en contra de los parásitos que están acabando con la nación. Esta tiene un solo objetivo: la remoción de las fuerzas de ocupación que controlan Venezuela.

Sin duda alguna: todo es un asunto de intereses. Para la oposición, construida y mantenida por la revolución para ser contrapeso de una parodia de democracia que hace años se escenifica en Venezuela, la convivencia con el régimen se expresa como la aceptación de una forma de vida; “algo” que llegó para quedarse.

Muy simple: la oposición está pegada con el gobierno, en el ejercicio del saqueo del territorio. Así las cosas, los factores que conforman el núcleo de la oposición saben que, la confiscación de las libertades individuales y colectivas en Venezuela, les son “compensadas” de muchas maneras. El gobierno, para con ellos, tiene mucha mano izquierda.

Ellos saben y manejan perfectamente que, gracias a esa convivencia, la oposición se enriquece groseramente, aun cuando al individuo de a pie, le toque saltar más que loro sobre plancha de zinc caliente para rebuscarse la vida.

Tristemente, la RESISTENCIA es aún un cuerpo sin formas institucionales, ni peso político importante. Todavía es una masa, cada vez más y más grande, de venezolanos inconformes que se niegan a la resignación. Millones y millones de individuos que dejaron de ser pendejos.

Que ya no creen en espantos ni en héroes. Que no se tragan las idioteces de Luis Ignacio León, ni ya le rezan, ni le ponen velas ni a Leopoldo ni a Lilian.

Al no ser ni franquicia política ni institución de peso social, compite en desventaja con las viejas latas vacías de la política “formal” venezolana. Los partidos, aun cuando solo sean de forma, aventajan en “marca” a la RESISTENCIA.

Además, la RESISTENCIA no marcha. No se presenta a “elecciones”. No juega el juego del gobierno. Abuchea al liderazgo farsante y detecta, denuncia y educa sobre la condición de traidor de éste.

Pero carece aún de la conectividad que posee de sobra la oposición venezolana. Por eso es que no llega a la Casa Blanca, con el propósito de empujar el desmantelamiento de las viejas medidas de presión que se establecieron durante la Administración Trump, para poner de rodillas al chavismo.

RESISTENCIA en Venezuela es lo que antes se llamaba mayorías silenciosas.

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