Reuniones de los dos Carteles en México sentenciaron a Maduro

Pablo Marcial Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa

Maduro está avisado y si no busca por su propia cuenta de levantarse de la silla de Miraflores, será por descuidado, pero ya sus horas en el poder están contadas, sobre todo después de que los rostros de su cartel se sentaron en la misma mesa de México, con las caras del cartel opositor de Venezuela. Allí quedó sentenciado.

El cachaco anda de malas y hasta del cielo tiene enviadas las señales de su retiro, el presidente de su Colombia natal advirtió sin ambigüedades que “cualquier acuerdo que consolide la dictadura de Maduro, será una tragedia continental”. De su tierra también le han salpicado los monumentales guisos de Monómeros, con los que ha ensalzado a sus opositores leales. Su paisano Alex Saab, ahora a las puertas de Estados Unidos con la extradición que está a punto de caramelo en el Tribunal de Cabo Verde, ha sido un golpe bajo.

Maduro sabe que le toca colgar los guantes y que ya no puede cazar una pelea más, hasta su viejo compinche Lula Da Silva le marca distancia y lo usa publicitariamente para ganar adeptos, como un ejemplo de lo que no debe ser un gobernante.

La estocada final para su caída está a la vuelta de la esquina, aunque pretenda junto a sus opositores leales la reinstitucionalización del sistema de justicia en Venezuela, para frenar que la CPI de La Haya le castigue por lesa humanidad, junto a su perverso séquito.

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