Saab

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

El narcorégimen de Caracas tuvo que disfrazar a Alex SAAB con traje de diplomático para intentar esconder a su peligroso hombre de “negocios”. Aún cuando solo sigue siendo un pillo colombiano, el cliente más lucrativo del exjuez Baltazar Garzón, le ha costado una verdadera fortuna a la revolución y a sus amigos para que no llegue a declarar ante la justicia norteamericana.

Con los cuentos, las cuentas, las tramas y con los personajes a los cuales SAAB ha servido en los últimos años, se llegaría a completar más de 4 temporadas de Netflix seguidas. Joyitas del gobierno y de la oposición forman parte de la cartera que ha constituido la intrincada red de blanqueo y lavado de dinero sucio que “atiende” SAAB; esa que recorre Europa, pasa por Malta, llega a Catar y rebota en el África Sub Sahariana, que fue, justamente, donde lo atraparon.

Los enormes tentáculos del Departamento de Estado del tiempo del “borrón y cuenta nueva” que se practica en la Era Biden, no han llegado a la justicia norteamericana. A ratos, la vieja política de Donald Trump, de acosar al chavismo, donde este se esconda, parece que todavía está en funcionamiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco + 1 =