Salida

Editorial / Venezuela RED Informativa

Las payasadas que se han montado entre la oposición, el gobierno y el nuevo Departamento de Estado de la Administración Biden/Harris solo favorecen la continuidad y la estabilidad en los negocios, de todos aquellos grupos y países que explotan las riquezas y recursos de nuestro país.

Con el cuento chino del “respeto” a la autodeterminación de los pueblos, los norteamericanos nos tienen bien jodidos. En nuestro caso, más valdría que lo entendiésemos como la “Doctrina Pilatos”. A través del uso de ella, todo encaja como anillo al dedo en los propósitos de los gobiernos de la China, Rusia y en especial con las necesidades del gobierno cubano, de mantener sus garras metidas dentro de Venezuela.

De esa manera, Oposición /Gobierno mueven los muebles de la sala de un rincón para el otro, rotan los floreros de lugar, cambian una silla por la mecedora de la abuela, y acá no pasa nada. Todo queda igual, solo que en otro lado.

Así aspiran producir una ilusión colectiva de avance y falso cambio. Lógico: están montados en construir un espacio de complacencia, de posibilidades de negocios y de permisibilidad interna y externa para con el mundo torcido.

Porque es hacia allá por donde va la cosa: quieren crear una zona cómoda donde se establezca el mundo sucio. Y en donde también quepan ellos. Como dijo nuestro gran Juan Guaidó, donde “todos podamos ayudar”. Y lo mejor que traen consiste en el nuevo fraude electoral que están montando para noviembre.

Realmente nadie puede esperar que creamos en estas nuevas elecciones. Hablamos del mismo REP, del mismo sistema “amistoso” que puso a Joe Biden en la Casa Blanca y que ahora cuenta además con la presencia de Enrique Márquez como VP en el CNE.

Por eso, con o sin Donald Trump, con o sin la CIA de nuestro lado, o cualquiera de las tantas Flotas; con o sin los Seals o con los Boys Scout, una intervención de naturaleza Libertadora es el único camino si queremos salvar a Venezuela.

Arrebatarles a estos delincuentes un trozo del territorio Nacional. Establecer una cabeza de puente en donde se constituya un verdadero gobierno provisional, y no una mamadera de gallo arreglada en un botiquín, entre los cubanos y los genios “ocultos” de la oposición venezolana, para meter la coba.

Esto sería la pesadilla sin fin de aquellos grupetes que exprimen y trituran a Venezuela y a los venezolanos.

Todos veríamos, como pasapalo, correr a los delincuentes, tanto de la oposición como los del gobierno, hacia los mismos micrófonos para rechazar el intento de todo un país en volver a ser libre.

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