Sanciones a Rosneft amenazan con empeorar escasez de gasolina en Venezuela

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Las sanciones activadas este martes 18 de febrero, por Estados Unidos en contra de la estatal petrolera Rosneft no solo golpean las disminuidas y complejas ventas de crudo venezolano en mercados internacionales, también generarán un duro traspiés a las importaciones de gasolina, destinadas a un país donde los conductores hacen interminables colas, de horas o días, para surtir sus vehículos de combustible. A excepción de Caracas, que en realidad reciben un trato preferencial desde el Palacio de Miraflores, pero siempre ha sido así en todos los gobiernos por razones obvias, en la capital están todos los Poderes Públicos, y NO es lo mismo una revuelta en Guárico que en Caracas.

La crisis de los combustibles amenaza con escalar, a menos que aparezca un plan B por parte de Nicolás Maduro. Maduro deberá buscar con urgencia, dentro de sus mermadas posibilidades, un proveedor dispuesto a sustituir a Rosneft, tras las sanciones que la empresa rusa recibió de EE.UU. De no hallarlo, la ya severa escasez de combustible podría paralizar a Venezuela, incluyendo la capital.

Rosneft ha sido hasta ahora el principal suplidor de combustible del gobierno de Nicolás Maduro, para ello ha contravenido públicamente las sanciones de Estados Unidos por afinidad política con el gobierno de Venezuela. Su fidelidad también obedece a los importantes activos que posee en el país con las mayores reservas de petróleo del planeta.

Ahora tiene una razón adicional: la flexibilidad obtenida en nuevos contratos petroleros y gasíferos suscritos el año pasado con Maduro.

El apoyo de Rosnetf a Maduro: Mientras otras empresas petroleras de importancia internacional abandonaron sus operaciones en Venezuela y vendieron sus participaciones en las Empresas Mixtas con Pdvsa, la petrolera rusa ganó espacios y dio apoyo financiero a PDVSA. Rosneft no ha dado puntada sin dedal y hoy se posiciona como un gran aliado del gobierno de Maduro.

Maduro conoce perfectamente esta realidad. Y es tan así, que esta nueva “afrenta” a la revolución bolivariana fue incluida en la demanda incoada por el madurismo ante la Corte Penal Internacional en la Haya.

Sus aliados políticos también saltaron a la palestra para deplorar la medida de Trump. Entre ellos, China, Turquía y Cuba. Esta última con especial preocupación, pues dejaría de recibir el combustible que Maduro continúa suministrándole, pese a la grave escasez de gasolina en Venezuela.

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