¡Seguramente NO!

Editorial / Venezuela RED Informativa

El Estado Comunal es la supresión del formato de República por el cual toda una generación de venezolanos se mató en el siglo XIX. Nuestro país ardió por los cuatro costados por más de 20 años de una guerra de Independencia interminable, entre hermanos y con una ferocidad pocas veces vista, para que ahora a “estos” les dé por jugar al cuento del soviet.

Para que nos entendamos. El Estado Comunal es un acto supremo de despojo institucional, a todo lo largo del tejido político de un país. Con un único objetivo históricamente comprobado: le pone en la mesa al tirano o al grupo de tiranos de turno, todo el poder de decisión y acción de toda una sociedad. ¡Punto!

Y para allá va esta mamarrachada del siglo XXI, una vez que ocurra el totalmente asegurado triunfo del partido Único en Venezuela, tras la payasada del domingo 6 de diciembre.

¡Clarito!

La porquería del siglo XXI crea una ilusión poco convincente de horizontalización de las decisiones de poder en nuestra sociedad. Como si de una tribu de neandertales se tratase, finge repartir el poder de decisión sobre todos los asuntos públicos de un país que una vez fue moderno entre el lumpen, los pranes, los malandros, los generalotes, los traficantes de drogas y los trocheros pegados en el negocio de la Patria Grande. Desde el nivel primario de asociación social del país, el barrio, la junta comunal o cómo le den por llamarla ahora, hasta la cúspide del poder público, un espejismo de cogobierno falso se instituye. Creando una sensación solo para idiotas, de capacidad social para hacer “cosas” entre todos.

Y así lograr el sueño enfermo de Aristóbulo Izturis: hacer estallar la descentralización institucional de todos los niveles de poder en Venezuela, para convertir al país en una caimanera sin forma.

¡Ósea, a la cubana! Supuestamente todo se resuelve a través de un comité de barrio. Si y solo si la cúpula estrecha de un puñado de delincuentes internacionales, cuyas cabezas tienen precio, así lo permite.

En un país sin luz, agua, gasolina, moneda nacional, servicios sanitarios mínimos y una hiperinflación de seis cifras, no puede resultar para nada extraño que este “nuevo” retroceso nos explote en la cara a pleno día y con sol.

¿Existirá todavía algún “imbécil” que piense que este “asunto” se puede aún resolver por las buenas, con esta banda de asaltantes de camino que “gobierna” en Venezuela?

¡SEGURAMENTE NO!

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