Selectivo

Editorial / Venezuela RED Informativa

Ante la obstinada postura por mantener su “santa” neutralidad sobre el “asunto” Venezuela, el Estado Vaticano del señor Bergoglio no da un paso atrás. Para él, todo empieza y termina por la autodeterminación de los pueblos. ¡Amén!

Interesante el “punto” del cantautor Ricardo Arjona. Este le comenta al Papa, que su visión del asunto Venezuela se parece mucho a lo que tanto se ha criticado, sobre la “actitud” de un tal Poncio Pilatos. El individuo aquel que se lavó las manos una mañana, en medio de la Pascua Judía de hace dos mil y tantos años, aceptando que crucificasen injustamente a un Inocente. 

“Con la Iglesia nos hemos topado, Sancho”, decía Cervantes, por boca de Don Quijote.

No tiene nada de extraño, entonces, que uno de los curas venezolanos más cercanos al NARCORÉGIMEN, Mario Moronta, ahora juegue a ser del Sanedrín. Y haga circular una propuesta/encuesta para caerle en cayapa a alguna de las próximas leyes “malas” que están en este momento en “discusión” en la Asamblea Nacional “roja rojita”. 

Monseñor pide hacer un esfuerzo colectivo que construya una base argumental, que se oponga a la eutanasia, al aborto, al matrimonio igualitario y a la incorporación de los trans al registro civil.

La Santa Madre Iglesia, como es su costumbre, sigue siendo muy SELECTIVA. Solo le preocupa los temas que están reñidos con la “moral” y las “buenas” costumbres. Sigue sin interesarle las condiciones profundas de la sociedad que las “practica”. Ni tampoco, que ésta se encuentre tan deshilachada como una colcha vieja, porque no da para más.

Todo hace pensar que no forma parte de la Santa Agenda, la revisión que sobre el concepto de propiedad privada está siendo puesto de cabeza, justamente por la misma Asamblea Nacional, que también “discute” sobre el aborto.

Ni tampoco les parece de importancia que la Asamblea Smarmatic de 2020 esté afinando los detalles para liquidar PDVSA, solo entre los panas de la revolución. O deshacerse del sector eléctrico y del resto de los servicios públicos, que el difunto se robó para entregárselos a la “administración” del estado, tras sus pataletas de “¡Elías, exprópiala!”.

El país está hecho pedazos, y a los Hombres de Negro solo les da por sus más elementales rituales. Como también decía Don Quijote: “¡Cosas veredes, Sancho!”.

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