Septiembre

Editorial / Venezuela RED Informativa

Con el fin del mes de agosto quedaron atrás las últimas estupideces de una MUD empobrecida. El globo de ensayo de los titiriteros de Juan Guaidó, buscando unidad para más complicidad con el régimen, se pinchó aún antes de despegar.

Ni la señora Machado ni Pablo Medina ni los muchísimos operadores decentes que existen fuera y dentro del país, están dispuestos a seguir el baile de la silla a los compinches de la porquería del siglo XXI.

No se trata de “romper” con el interinato. Se trata más bien de llamar a las cosas por su nombre. Porque con esta mamarrachada, solo garantizamos la animación suspendida de un régimen apuntalado por lo peor y más sucio de las fuerzas del mal del mundo postmoderno.

Las salidas institucionales NO son ni posibles ni probables. Ni elecciones trucadas, ni un TIAR, que nuestros vecinos fronterizos cada vez están menos interesados en invocar, van a funcionar. Lógico: no se debe escupir para arriba, la saliva es “víctima” de la fuerza de gravedad.

Solo una Resistencia feroz y descomprometida, NO “arreglada” con los maleantes del régimen, puede dar la cara para la formación de un gobierno en el exilio que empuje una operación combinada de salvamento internacional.

La papa caliente terminará en manos de la Casa Blanca. Solo de una Casa Blanca cuyo inquilino sea Donald Trump por cuatro años más. Porque de ganar las elecciones Biden, el destino de Venezuela estará en las manos de los mismos que jugaron a la gallina ciega con Chávez por ocho años, se abrazaron con Raúl Castro y abrieron embajadas y negocios en Cuba.

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