Símbolos

Editorial / Venezuela RED Informativa

En la oscuridad de un país encerrado dentro de sus casas y secuestrado por el chavismo, los saraos de los políticos suenan a fiestas de enchufados.

No importa quién page el aguardiente que se bebe en los templetes. Tampoco importa quién cobró por los tequeños. Esta realidad que agobia a los venezolanos desprecia desde el fondo su alma cualquier fiesta de cualquier partido. ¡Porque que acá, en Venezuela, NO hay nada que celebrar!

Solo a la muchacha que lleva años llevándole el cafecito de la tarde y el pan dulce de la merienda al “protector” del Táchira, Freddy Bernal, cuando se encuentra en San Cristóbal, y que fue colocada como Gobernadora del Estado por arreglo de Ramos Allup, se le podía ocurrir semejante “estrategia”.

En su proyecto para ser reelecta y continuar con la misma “obra” que viene realizando a través de estos años, monta una romería al mejor estilo de las de CAP en sus épocas doradas.

El asunto es: ¿a quién realmente le puede importar la suerte o el destino de semejante cachifa del NARCORÉGIMEN de Caracas que pretende a ratos jugar a ser oposición?

Ella, y muchos más como ella, aportan un lindo ejemplo para comprender mejor cuan mal anda nuestro país. Mal, también, desde el fondo de sus estructuras institucionales. Ella, y muchos más como ella, que dicen ser políticos, no viven en este planeta. Si acaso viven el país de Nunca Jamás, en compañía de los Niños Perdidos, los carajitos aquellos que nunca, pero nunca, van a crecer en las historias de Peter Pan.

Todos estos fulanos que han servido como pocos a la preservación y el mantenimiento de la NARCOCRACIA que nos tiene pisados, olvidaron en alguna gaveta de su infancia o de su juventud aquello de ser gente de bien.

Aquellos que gustan ver a Venezuela como “un fenómeno de estudio”, disponen de un riquísimo material en la basura que ha acompañado al gobierno desde la otra acera diciendo ser adversa al régimen.

Entre tanto, solo el proyecto del difunto, para que nos entendamos, cuenta con los SÍMBOLOS del poder: la Bandera, el Escudo, el Himno Nacional y uno que “otro” más. Todo lo demás son fiestas, acomodos, modus vivendi, oficios de vagos y buenos negocios.

¡Estamos jodidos!

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