Sin agua, gasolina, TV y más en pandemia: ¡Venezolanos a un paso de enloquecer!

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Enrique hace una madrugadora cola en la gasolinera de La Bandera, Sur de Caracas, quien vive en Los Chaguaramos, Elsa de 70 años espera agua potable en Los Ruices, Municipio Sucre, este de Caracas y Rosa de 64 años espera con el rostro muy triste el regreso de la televisión satelital en la Parroquia El Valle, Municipio Libertador. Todos enfrentados a una escasez dramática que se agrava cada día. Los venezolanos deben armarse de paciencia ¡y no enloquecer! Nunca se habían imaginado atravesar una crisis tan horrible y en plena pandemia, cumpliendo toda una estricta cuarentena desde la 1 pm, como es el caso de Caracas.

“Estoy haciendo la cola desde las 12 de la noche del día, esperando poder surtir gasolina el día de mañana”, dice agotado Enrique, de 59 años de edad, Contador Público de profesión que luce su mascarilla de protección, de uso obligatorio, y algo volteada y no esconde su gran molestia.

En medio del confinamiento decretado por Nicolás Maduro para frenar la propagación del coronavirus, Enrique condujo su auto desde Los Chaguaramos hasta La Bandera y lo estacionó al borde de la Avenida que da al frente del Terminal de Pasajeros de La Bandera, Avenida Nueva Granada, en una fila junto a varias decenas de vehículos. Todos esperan la hipotética llegada de combustible a la estación de servicio más cercana.

El decreto de confinamiento desde el lunes 15 de marzo coincidió con el comienzo de una gran escasez de gasolina en Venezuela, que ostenta las mayores reservas de petróleo del mundo.

«Hay 5.000 millones de barriles bajo tierra, eso es lo que nos dicen. Y no tenemos gasolina «, dice con las manos en la cabeza Enrique.

En Caracas, un litro se vende hasta en tres y cuatro dólares en el mercado negro. Un precio astronómico comparado con el de la estación de servicio, donde resulta casi gratis la gasolina distribuida por el monopolio estatal con el ¡ojo de águila! de la Guardia Nacional que está haciendo (en muchos casos) el gran negocio.

Pero la producción petrolera de Venezuela se ha ido a pique y actualmente está en 622.000 barriles diarios, una quinta parte de lo que producía hace 10 años, según cifras de la OPEP.

Nicolás Maduro responsabiliza de la debacle a las sanciones de Washington que buscan impulsar su salida del régimen. Analistas y el movimiento opositor que acompaña a Juan Guaidó estiman, en tanto, afirman que la corrupción y la falta de inversión están en el origen del problema.

Mientras tanto, cinco petroleros enviados desde Irán, aliado de Maduro, deben darle ¡supuestamente! algo de oxígeno al régimen en los próximos días.

Anaís, de 25 años, también hace la fila, pero duda que la gasolina en camino sea para la población. ¿Para quién entonces? «Para ellos será, no sé», dice sin aclarar quiénes son.

Además, advierte: «Si esa gasolina la ponen a precio internacional nadie lo va a pagar. En un país donde uno gana de salario mínimo 4,6 dólares al mes, nadie lo va a pagar».

Elsa Rodríguez, de 70 años, se arma de paciencia frente a la tienda que vende el bidón de 20 litros en 30.000 bolívares: “No estoy a mi edad, para hacer estas colas por agua, pero NO me queda más remedio, porque mi hijo Alejandro de 42 está haciendo cola desde anoche por gasolina. “Nunca pensé que iba a vivir esto. Nuestra calidad de vida está por el suelo”, dice esta dama compungida, jubilada de la Universidad Simón Bolívar.

Venezuela como país desde la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez hasta hoy en el 2020, jamás se imaginó vivir momentos tan dramáticos y difíciles como los que se están viviendo. Tuvo sus mejores momentos en el boom petrolero de Venezuela y cuando tenía un bolívar como moneda muy fuerte: 4:30 por dólar. La corrupción descarada de más de 2 décadas del chavismo-madurismo, aderezado con la caída de los precios del crudo y las sanciones estadounidenses se han hecho sentir bastante. Su PIB se contrajo más de la mitad en seis años y la hiperinflación llegó a 9.585% en 2019.

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