Sin ciudadanos no habrá república

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

En los albores del siglo XVIII, el ilustre Don Simón Rodríguez, dijo: “Para fundar la República, primero hay que formar republicanos”.

En tiempos de convulsiones sociales y anarquía, el desasosiego y las bajas pasiones se desbordan por doquier mostrando los desafueros de una sociedad enferma y pervertida, como consecuencia inmediata de un fenómeno de desesperación colectiva por la supervivencia, inducida como fórmula artera de los desalmados que necesitan imponer el control social para dominar al margen de la ley.

El Libertador señaló en su discurso ante el Congreso de Angostura: “Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud”.

Los altisonantes discursos de loas al pueblo sumido en un abismo de dificultades por ignorar los procesos políticos, económicos y sociales es un engaño más de los demagogos y tunantes de la política para que les den el voto, como ha ocurrido en Venezuela por los últimos 60 años.

“Dignaos conceder a Venezuela un Gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un Gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un Gobierno que haga triunfar bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.

200 años después no ha sido posible cumplir con los anhelos de EL Libertador, por lo que se perdió también la Tercera República, ya no por obra del gobierno español como las dos primeras, sino de los venezolanos.

Realmente no ha habido ni cuarta ni quinta República, solo constituciones, gobiernos, nación y territorio, que nos han ido quitando por cierto, por ineptitud de los gobiernos.

La virtud, que refería S.E. el General Bolívar, era la constituida por los valores ciudadanos, como el honor, la dignidad, la pulcritud en todos los actos de la vida pública y privada, la honestidad, el decoro y la verdad entre otros tantos, por lo que él señaló la moral y el conocimiento como las primeras necesidades ciudadanas.

Como todos conocen esos atributos éticos, bueno sería reflexionar sobre el mandato constitucional en su artículo 1° y Preámbulo, sobre los principios fundamentales de cualquier religión, sobre cualquiera de las citas hechas ut supra, para llegar a la conclusión de quiénes han sido los culpables de las desgracias de Venezuela, solo para que no le sigan haciendo daño, y quiénes tienen la virtud referida por el máximo estadista que ha tenido Venezuela, para ser feliz y hacer feliz a este pueblo tan sufrido por la mentira.

Transitar los mismos caminos que hemos recorrido desde hace 200 años, nos llevará al mismo destino, claro solo los ciudadanos podrán cambiarlo, los pueblos pervertidos jamás podrán hacerlo.

El pervertido elegirá demagogos esperando dádivas, esa es la vulgar clientela, observen bien que aun aspirando a salir del usurpador, pero sin sacarlo, ya se perfilan como líderes que se autodenominan los políticos de siempre o los herederos de sus mañas, como la opción de cambio. Nadie podrá culpar a otro de volver a caer en el mismo abismo.

Es normal errar, pero más normal es echarle la culpa de esos errores a otros, recuerden que cuando el dinero habla la verdad calla en nuestra sociedad sin honor. La unión que tanto pidió EL Libertador hasta en su lecho de muerte, es el camino que no hemos encontrado, pero unión de los virtuosos, de las personas de honor, no de las cofradías de maleantes.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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