Sucios

Editorial / Venezuela RED Informativa

Una Fuerza de Paz comprometida en la limpieza del territorio, es lo primero. Si es el caso de querer hacer algo en serio por la recuperación de las libertades en Venezuela, hay que arrancar el trabajo justamente desde ahí.

Como modelo, la experiencia de sembrar Centroamérica con cascos “limpiadores”, resultó exitoso en los 90. Los Acuerdos de Paz de Esquipulas, contemplaban la asistencia de contingentes de tropas multinacionales, para la pacificación de los territorios comprometidos por la violencia, y sobre aquellos otros en donde era evidente la desaparición de la gobernabilidad de los estados envueltos en los conflictos internos.

A Oscar Arias no se confirió el Nobel de la Paz por arreglarse con la guerrilla del subcontinente, en La Habana. El esfuerzo que Arias llevo a cabo consistió en arbitrar para la salida real de las bandas armadas de saqueadores, violadores y asesinos que habían sido entrenados y armados en Cuba.

Aunque la situación no es la misma ni la nuestra, se comporta exactamente igual, el inicio de la solución que la desgracia de la porquería del siglo XXI ha producido con sus secuaces a lo largo de todos estos años podría ajustarse a un formato-salida parecido al Centroamericano.

De haber, claro está, buena voluntad. Se trata, al final, de empujar a países amigos de verdad verdad, así como al resto del Mundo Libre a que sienta vergüenza por lo que están permitiendo que ocurra en Venezuela, a acompañar una acción “pacificadora” que inicie un verdadero camino hacia la recuperación de la democracia en nuestro país.

Todo lo demás son embustes de embusteros. Falsas promesas y más mentiras. Salidas que no son otra cosa que corridas de arrugas y maquillaje menor, para “abordar” una realidad atroz que se está comiendo a toda nuestra Nación como un pavoroso cáncer que hizo metástasis.

Sin una Fuerza de Paz que inicie la descontaminación de las fuerzas oscuras que se mueven libremente por toda Venezuela, solo queda una oposición política que continúa arrastrándose detrás del botín que va dejando caer los bolivarianos. Un Departamento de Estado que apuesta a la idiotez colectiva, empujando otra “salida” Smarmatic. Y un pueblo cansado, separado de la política y de lo político, dejando todo lo SUCIO en las manos de los SUCIOS de siempre.

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