Actriz Adela Romero: “Venezuela es mi casa, sueño con reconstruir mi país”

Venezuela RED Informativa

La invitada especial de esta semana es la actriz venezolana Adela Romero, quien compartió con Venezuela RED Informativa lo humano y lo divino.

Arrancó en el medio artístico desde muy jovencita. Ya desde finales de los 70 se hizo habitual verla en la pantalla chica venezolana dando clases de aeróbicos en el recordado programa de VTV “Toda una Mujer” al lado de su hermana. Pero va más allá: “Yo comencé desde muy niña en clases de ballet, flamenco, jazz y danzas folklóricas. Era muy activa y tenía mucha energía, no me quedaba quieta, nunca me he quedado quieta… Debuté en 1978 en Danzas Venezuela a las órdenes de Yolanda Moreno. Bailaba constantemente, todo lo que tuviera que ver con las artes me interesaba y tenía mi principal cómplice en mi mamá. Ella se reflejó un poco en mí porque también tenía esas mismas inquietudes y terminó transmitiéndomelas”.

-¿Entonces ese torrente de energía no ha parado desde la infancia?
-Siempre he sido libre y espontánea. Mi principal foco era el baile que me daba esa libertad que buscaba, esencialmente el ballet. Era chiquita pero muy fuerte. Era muy dedicada a la danza clásica. Yo era muy histriónica, y la actuación me gustaba muchísimo. Siempre estuvo dentro de mí.

-Conociendo su trayectoria, se hace obvio lo de la actuación; pero, ¿qué pasó con el ballet?
-Soy una bailarina de ballet frustrada, tuve que abandonar porque mis dimensiones corporales no correspondían, yo era muy atlética para hacer ballet.

-Pero no se desprendió de su vena dancística…
-No, a los 15 años entré en la escuela de formación de Danzas Venezuela con Yolanda Moreno. A los tres meses entré a la compañía profesional. Giramos por toda Venezuela, Chile e Italia. También la acompañé en 1980 en mi primer Miss Venezuela, bailando en el show que dirigía el recordado Joaquín Riviera. Ese mismo año fundé mi propia compañía: Danzas Caracas. Ya desde 1977 tenía una escuela de danza, me acompañaban mi mamá y mi hermana, quedaba en Prados del Este. En 1981 me retiré de las filas de Danzas Venezuela y con Danzas Caracas fuimos seleccionados para el espectáculo de inauguración que Joaquín diseñó para los Juegos Panamericanos de 1983. Fue una etapa muy activa en mi faceta como bailarina.

-Usted y su cuerpo de baile eran habituales en el Miss Venezuela.
-Desde 1981 algunas de mis bailarinas/es eran soporte para el ballet de Venevisión, luego los dejaron fijos y comenzamos a estar plenamente incorporados al gran Ballet de Venevisión. 

Pero más pronto que tarde un nuevo y más urgente interés surgió en la joven Adela, al que tuvo que darle rienda suelta: su pasión por la actuación: “En 1983 empecé a estudiar en la Escuela Nacional de Teatro. Ya en 1985 me incorporo como elenco principal a mi primera telenovela en Venevisión, “Los Donatti”.  Ya antes habìa hecho algunas apariciones como extra y figurante. Luego fue una telenovela tras otra: “El sol sale para todos” en la que hice pareja con Luis José Santander, “Niña bonita” con Vicente Tepedino, “Alba Marina” con Johnny de Proyecto M (integrado por ex Menudos), “Amor de papel”, etc., así hasta que en 1994 se da mi salida intempestiva de Venevisión.

-Su carrera no se detuvo después de terminar con Venevisión…
-No, al tiempo me incorporo a RCTV, en 1996, allí tuve participaciones en telenovelas exitosas empezando con “Ilusiones” y siguiendo con “Los amores de Anita Peña” con Franklin Vírgüez, Amilcar Rivero y María Alejandra Martín.

-Entonces, repentinamente, la aventura televisiva se acabó, ¿qué ocurrió?
-Ya no me llamaron más para hacer TV. Pero descubro dos aspectos que dieron un nuevo sentido a mi vida: dar clases y recibir clases universitarias. Por un lado me incorporo al Colegio Internacional de Caracas como profesora de teatro de escolares de primero a sexto grados y por el otro entró a la Escuela de Artes de la UCV

-¿Abandonó la carrera en televisión?
-No, por 7 años no volví a hacer TV hasta que me fui a Miami. Pero no separé de la actuación. Además recuerda que daba clases de teatro infantil en el colegio y me dediqué a hacer yo mucho teatro. Y estaba muy ocupada en mi vida personal, me casé y me divorcié y me enamoré… soy muy enamorada (risas).

Estados Unidos, nueva etapa de vida

“En el año 2000 me fui a Miami. Los problemas políticos empezaron a ser interminables en nuestra querida Venezuela. En mi caso recuerdo que en un boletín por televisión aseguraban que Chávez había renunciado en abril de 2002, y yo intuí que eso no era verdad. Siempre adversé a Chávez, pero algo me decía que la oposición no estaba resolviendo el problema de manera definitiva, y el tiempo me ha dado la razón. En medio de cacerolas y con mi falta de credibilidad en lo que estaba haciendo la oposición, me fui a la calle con mi bandera. Recuerdo que yo vivía en Santa Fe y siempre me ponía de acuerdo para salir a marchar acompañada de Julie Restifo y Javier Vidal”, evoca nuestra entrevistada de la semana.

-¿Era muy activa en las protestas de aquella época contra el autoritarismo de Chávez?
-Sí, constantemente marchaba para exigir un cambio en el rumbo político de mi país. Le puse mucha energía, en verdad creo que hacía lo que me correspondía hacer, lástima que tanta lucha no cristalizó en nada. La crisis se ha profundizado y los venezolanos hoy son más infelices que a inicios de los 2000.

-¿Y cómo se dio el salto a Miami?
-En 2002 me sale una propuesta de trabajo para dar clases de teatro en el Colegio Internacional de Puerto La Cruz, allá las protestas eran constantes y yo también salía a manifestarme. La gente me reconoció. Pero también lo hizo el régimen. Recuerdo que un día la Guardia Nacional allanó el colegio “buscando drogas” y me inculparon, el asedio se fue agravando, una semana después me llamaron para decirme que me habían encontrado positiva a consumo de drogas. Nada más lejos de la verdad, pero todo había sido forjado por esas autoridades represivas.

-¿Cómo resolvió ese tema?
-El colegio terminó despidiéndome, no obstante, yo lo demandé y terminé ganando un par de años después. Quedó demostrado que yo era inocente de todo lo que se me acusaba. Pero a pesar de la victoria legal, entré en depresión. En ese momento entendí que tenía que poner tierra de por medio para intentar oxigenarme. Inicié todos los trámites para marcharme. Opté a algunas becas, y una de ellas me aceptó para hacer el curso de redacción de guiones para TV en Miami. Vendí todo, hasta el carro, y me vine a Miami con 4 mil dólares, que me duraron 6 meses. Pero pude hacer el Taller de Escritores de Telenovelas de Telemundo.

-El retorno a la TV, ¿cómo se dio?
-Recuerdo que estando ya aquí en Miami, voy a una fiesta con el director venezolano de TV Tito Rojas. Se trataba de una celebración por la premier de una telenovela y había mucha gente del medio, entre ellos el querido Arquímedes Rivero, quien me dio mi primera oportunidad en la televisión en Venezuela. Gracias a la ayuda que me dio pude entrar a Venevisión Internacional, y con ello no solo regresé a la TV en Miami, sino que también resolví al tiempo temas imprescindibles como visa, casa y carro.

-¿Cómo ha sido su trayectoria actoral en Miami?
-Desde mi arribo a Miami ya he participado en más de 30 obras de teatro como actriz y he dirigido otras tantas. He recibido dos premios a mejor actriz de teatro. También como mejor obra de teatro de comedia, por mi montaje del Tartufo de Moliere. Participé en 2016 en el montaje de la conocida obra de teatro “In the Heights”, en la que interpreté a abuela Claudia. En febrero de este año me incorporé al musical «On your feet», sobre la vida de Gloria Estefan interpretando a su abuela Consuelo. estuvimos de gira por 4 meses en dos ciudades, Fortmyers y Lancaster en Pensilvania. Con los musicales en inglés ha comenzado una nueva etapa de mi carrera, se me ha abierto un campo diferente: bailo, actúo y canto en inglés.  También hice un cortometraje llamado “Cuéntame” escrito y dirigido por José Eduardo Pardo, que trata sobre la crisis que vive Venezuela, el desmembramiento de las familias y la matanza de los estudiantes por parte de las autoridades del régimen. Acabo de terminar un cortometraje titulado “Silver Waters”  dirigido por Domenica Botero sobre la soledad que viven las personas mayores cuando se les va su pareja. También soy una docente muy orgullosa de mis estudiantes latinoamericanos, algunos ya están en Hollywood y otros empiezan a brillar en la televisión latina de Miami. Durante mi carrera siempre he estado enfocada más en el prestigio que la fama, quizás por eso he perdido algunas oportunidades de ganar mucho dinero, me interesa más la calidad que la cantidad. 

-¿Y cuáles son sus planes futuros?
-Estoy a punto de cumplir 60 años, pero no paro, tengo mucho por hacer. Quiero irme a estudiar un posgrado en la Universidad de Valencia en España, pero por la pandemia retrasé ese proyecto. Esta semana comienzo los ensayos para un festival sobre la obra de Javier Vidal. Estaré protagonizando una de sus piezas dirigida por Indira Leal. También doy clases de teatro online. Yo siempre encuentro razones para estar feliz?

-También tiene el proyecto de un libro, cuéntenos.
-Yo siempre tengo algo qué hacer, si no estoy pintando, pues estoy escribiendo. Se trata de un libro que se cocina a fuego lento. Es autobiográfico y trata de todas las peripecias que he vivido aquí en Miami, contadas a partir de cada mudanza que he hecho de todas las casas en las que he vivido desde que llegué a esta inmensa ciudad, es un relato agridulce…

-Para finalizar, ¿qué representa Venezuela en su corazón?
-Venezuela es el lugar al que quiero regresar. Esa es mi casa. Sueño con reconstruir país. Ya tengo 16 años en Miami, yo no hubiera hecho todo lo que he hecho aquí si no fuera por todo lo que me dio Venezuela. Yo quiero retornarle algo a Venezuela de lo mucho que ella me dio. Gracias a mi país tengo herramientas para trabajar en Estados Unidos.

Adela Romero

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