También

Editorial / Venezuela RED Informativa

Por decreto presidencial la peste china regresa esta semana al país.

¡Y vuelve arrecha!

Por eso, el señor Maduro ordena una semana de cuarentena ultra cerrada. Nadie en las calles. Máxima reclusión. Encierro total. Siete días de sombras. Metidos en nuestras casas, sin asomar la nariz ni para ir a la panadería.

Es que, sin temor a equivocarnos, los “ingresos” de las calles deben haber descendido. Con toda seguridad, en los cientos y cientos de puestos de “control” y matraca apostados por todo el país para “velar” por nuestra salud, a cargo de la NARCOGUARDIA nacional y del resto de las policías, el volumen por “tributación” en forma de descarada extorsión, debe haber caído a niveles dramáticos. Los zánganos que están apostados en toda Venezuela se tienen que haber quejado al más “alto” gobierno de la patria. Porque, ¡ellos también son hijos de Chávez!

Eso de la preocupación por la nueva cepa del Brasil del virus de la China, no se la cree nadie. Como tampoco alguien puede concebir que estas bandas de malvivientes de la patria tengan algo de sensibilidad o verdadera preocupación por la salud del pueblo venezolano.

Lo más seguro que ocurrió fue que en una reunión del estado mayor conjunto de la revolución, chavista, socialista y bla, bla, bla de la patria, los generalotes se echaron a llorar. Y entre sus “estábanos”, “íbanos” y “veníanos” característicos, pusieron la queja: “¡Esta semana se cayó el ingreso por colaboración popular, comandante presidente! ¿Cómo hacemos?” Y entonces el señor Maduro inventó el “plan radical”. Y así ponen aún más difícil la vida en este país por unos días…  ¡y la hacen aún más costosa!

No olvidar: ¡Esto es una MAFIOCRACIA! De formato inédito en la postmodernidad, sin duda. Lo más cercano que se le puede parecer es la Rusia de Putin. O a un libro de Mario Puzzo.

Acá, un grupo de delincuentes “investidos” con los poderes de un estado “soberano”, se reparten los diferentes negocios que permiten un ambiente en donde ellos mismos son y hacen la “ley”. Es decir: ¡Se pagan y se dan los vueltos!

Hay que pensar, sin temor a equivocarnos, que el rubro de la extorsión, el chantaje urbano/rural y la matraca son “competencia” exclusiva, aunque no excluyente, de las NARCOFUERZAS armadas de la patria… TAMBIÉN.

Estas gentes cuentan con “ventajas comparativas y competitivas” inigualables: ¡Disponen de 32 millones de idiotas atrapados entre sus manos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 − seis =