Telón

Editorial / Venezuela RED Informativa

Nada ni nadie que se tome las cosas en serio puede hacer referencia a la payasada del 6D sin voltear los ojos “parriba”. “Eso” no fue serio. ¡Es que no da ni para el lamento! Solo burlas y risas puede producir a todo un pueblo arrancado de la realidad, la nueva mamarrachada electoral de más de lo mismo que montó el régimen.

La gente parece olvidar que en Cuba se la pasan la vida votando casi que por cualquier cosa, todos los meses. Otro tanto pasa en Irán o en cualquier dictadura caníbal Subsahariana, que ha cambiado de nombre al país cinco veces desde su independencia a finales de los 60 del siglo XX.

Lo sucedido en Venezuela el domingo pasado no fue ni puede ser considerado como noticia. Es solo una curiosidad bolivariana más. De ahí no pasa. Es puro circo devaluado con todo y cara de payasos tristes, tratando de hacer reír a un público cansado.

Acá ni el capitán Cabello ni el señor Maduro ni el mismo Nicolasito se llevaron ninguna sorpresa, ni por los resultados ni por la “participación” electoral. Todos tenemos claro que ya “esto” dejó de ser atractivo hasta para los venezolanos más arrastrados que puedan existir en el catálogo político o social del país. Además, para cualquier “proceso electoral” el régimen de Caracas cuenta con el “mejor sistema electoral del mundo”. ¿Pa’ que más?

Total, que cualquier análisis o dinámica de pensamiento profundo o lateral sobre lo ocurrido es bueno y solo “sirve” a la pobre oposición de hojalata. Esa que no da un paso más allá de las declaraciones vacías. No brinca hacia lo sustantivo de esta tragedia nacional, porque no cuenta con un discurso ni con el arrojo suficiente para salir en verdad a enfrentar a la NARCOTIRANÍA del siglo XXI. Ellos prefieren seguir jugando a repetir el cuento de que el régimen esta caído. Y de caído, ¡NADA!

La porquería del siglo XXI está tan vivita y coleando como el mismo Joe Biden en América.

Mientras no caiga el TELÓN del sarao electoral a la venezolana que organizaron los Demócratas del siglo XXI allá en el Norte, en comparsa con toda la crápula que acompaña a nuestros rufianes locales, la revolución llevará la delantera.

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