Temporada de caza

Editorial / Venezuela RED Informativa

Luego de los Carnavales, del inicio de la Cuaresma y de la Octavita, la peste china regresa al país tras su más reciente periodo de vacaciones presidenciales.

Ahora un nuevo decreto le ordena la reincorporación de la pandemia a sus puestos de trabajo, a todo lo largo y ancho de la desordenada Venezuela. En dos platos: se abre la TEMPORADA DE CAZA de pendejos, a manos de la NARCOGUARDIA nacional bolivariana y del resto de las policías corruptas con que contamos en el país.

Todo regresa a la “normalidad” de la matraca, el saqueo y de las diferentes modalidades de tumbe institucional que se llevan a cabo desde el extinto rompecabezas público que es nuestro estado.

Sin embargo, los anuncios realizados por el “gobierno” sobre las compras de las vacunas hacen pensar que esta guachafita de “una semana si, otra semana no” tiene su tiempo contado.

Y, desde luego, que nadie se dé por sorprendido por culpa de los rumores de sobreprecios en la compra de los medicamentos. Una “discreta” diferencia por dosis de 10 dólares, no puede escandalizar a nadie en este país. ¡Pero si acá, en Venezuela, se han robado a pleno sol, montos y cifras impronunciables de tantos ceros que llevan!

Las hijas del difunto se convirtieron en billonarias en pocos años vendiendo Avon de puerta en puerta. Julio Borges vive como un príncipe saudita, y a todos nos trata de hacer creer que es “rico de cuna”. Lo mismo que Juan Guaidó, quien resulto ser Vizconde de Catialamar y de familia millonaria. O Rafael Ramírez, que de simple primo de un matón de esquina en París, se convirtió, tras 10 años detrás de PDVSA, en uno de los hombres más ricos del planeta. O el testaferro del señor Maduro, que de colombiano pelabolas, hoy se da el lujo de pagarle los servicios como abogado defensor al mismísimo Baltazar Garzón.

¡Es que acá somos capaces de todo! Rebasamos el mismo límite de la imaginación. Resulta imposible dejar de pensar que Venezuela es el único país del mundo, que se le guindó como una garrapata a uno de los peores malhechores de la historia humana, para que nos hiciera el “gran favor” de colonizarnos. De contaminar con su inmunda presencia y la de los suyos, a todo el entramado capilar de nuestro país, sin que tuviesen necesidad de disparar un solo tiro, y así predar e infestar como la misma plaga china, a toda una nación.

¡Acá TODO es posible!

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