¿Tenemos derecho a conocer la verdad?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

La pregunta surge de la dura realidad, no de los altruistas postulados, enunciados y consagrados derechos en constituciones y acuerdos internacionales. En fin, es en atención a tantos hechos que en conjunto nos hacen vivir tiempos de tribulación apocalíptica.

La tragedia internacional de pandemia, como siempre ha sido la costumbre en los poderosos que han manejado el mundo en todos los tiempos, está hundida en el oscurantismo y perversidad de esos seres. Por actitudes como esa, de atroces barbarismos, vino Cristo al mundo y antes muchos profetas, avatares y gurús, todos procurando inducir la conducta del bien por la humanidad. 

Sería bueno hacer un debate, con fundamentos en ciencias experimentales y matemáticas, para determinar si tuvieron éxito estos grandes hombres o el ser humano sigue perdido en aterradores abismos por la fuerza del demonio sobre los “líderes del mundo”.

En la acabada Venezuela, sin dolor de los demás países, líderes y comunicadores sociales promueven y hasta deciden la vacunación de la población, por lo que el gobierno de EE.UU. parece haber liberado recursos para la adquisición de 11 millones de vacunas, a través del sistema Covax, mientras el usurpador nos ofrece para ser conejillos del experimento cubano al estilo de Josef Mengele, pero siempre, según ellos, para el bien de este pueblo sumido en una total precariedad sanitaria por decisión de las organizaciones del crimen internacional dirigidas por los psicópatas cubanos y sus esbirros nacionales.

Hay importantes preguntas que debemos formular: ¿Con qué fin deciden eso? ¿Con qué autoridad disponen sobre la salud y vida de un pueblo? ¿Por qué reconocidos científicos no han sido tomados en cuenta cuando alertan de un gran peligro por esa mal llamada vacunación? ¿Por qué no consideran la verdad sobre el experimento genético denunciado y las muertes producidas hasta ahora? ¿Quién decidió que los venezolanos, incluso el mundo, se debe vacunar con esos fármacos que ninguno ha cumplido los protocolos experimentales y preclínicos para su elaboración y aplicación a seres humanos? ¿Por qué en China no la aplican y ya no hay restricciones de cuarentena y todo ha vuelto a la normalidad allá? ¿Por qué incluyen monolípidos en esos fármacos, cuando nunca se han usado en humanos, así como polisorbatos y otros componentes peligrosos que no dan a conocer? ¿Por qué las farmacéuticas no asumen responsabilidades por los efectos adversos de sus productos? ¿Por qué no se considera la posibilidad que se ha denunciado de producir efectos secundarios a mediano plazo como incremento del riesgo de infectarse de VIH, enfermar de cáncer o adquirir una inmunopatía? ¿Por qué no se considera la norma de no vacunar en pandemia contra un virus en mutación, por el peligro que supone sus variantes? ¿Por qué usan la PCR como prueba conclusiva para diagnóstico si es de orientación solamente? ¿Por qué no divulgan los estudios que demostraron que en 1918 la Gripe Española mató mucha gente por neumonía bacteriana por uso indebido y prolongado de tapabocas, como probablemente puede estarse repitiendo?

Quedan muchas más importantes preguntas sin respuesta, pero no debo seguir.

Los planes del poder mundial están logrando sus objetivos por los cómplices y lacayos, como los de los pobres países que ofrecen todo a cambio de protección en el poder. 

Ante el mundo inerte, la OMS falseó el protocolo curativo prohibiendo autopsias y los italianos las hicieron y descubrieron la gran mentira de ese organismo mundial. ¿Por qué esa actitud ¿Quién paga por eso?

Ahora Rusia también descubrió en autopsias la mala praxis impuesta por la OMS y concluyó que el covid 19 produce un cuadro de coagulopatía e inflamación generalizada cuya etiología es una exacerbada respuesta inmunitaria.

Que su tratamiento o protocolo curativo debía ser con anticoagulantes y antiinflamatorios de base, en muchos casos por vía intravenosa por la violencia sintomática.

“Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad”. “La mentira puede dar flores, pero no frutos”, por lo menos eso aspiro.

Hasta la persona más humilde puede cambiar el curso de la vida si dice la verdad.

¿Cómo es posible que si en los empaques de cualquier medicamento escriben: “suministrar bajo prescripción facultativa”, en este peligrosísimo experimento genético no se diga por prescripción de quién?

Creo que basta lo vivido para entender que a los politiqueros les interesa el poder y por ello no importa la muerte de hasta el último ciudadano si fuera necesario. Hoy me parece que cual virus también mutaron de parecer y como que hasta quieren que así sea para reinar cómodos. Han engañado al pueblo de tal manera que lo hacen desear ser vacunado con algo que no es una vacuna y todo como consecuencia del miedo que han infundido en todos.

Exijamos la verdad, los fundamentos científicos, la responsabilidad personal por lo que pretenden. Basta de engaños y manipulaciones para sus fines de promoción política, el mundo debe inventar una nueva forma de organización y gobiernos del bien.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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