Terminó el circo de México

Pablo Marcial Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa

El  falso show de negociación y acuerdos en función de resolver la crisis  Venezuela, que montaron en las tablas  de Oslo, fue debut y despedida, los actores se fueron prematuramente, el  Reino de  Noruega y López Obrador, desocuparon sus palcos y el diálogo quedó para montarlo el 2 de septiembre, en el quinto punto cardinal que descubrió Maduro.

¡Qué increíble! El chavismo esperó tener a todo el reparto en la escena, para descubrir que sobraba un actor llamado Carlos Vecchio, al que le pidieron simular el mismo  requisito de renuncia que hizo Guanipa, es decir, renunciar a su cambur diplomático otorgado por el ex interino en Estados Unidos, porque  en  caso contrario, ellos no reiniciarán el próximo encuentro.

Lo que no sabe el Reino de Noruega, ni López Obrador es que esos actores oposicionistas tienen más de 20 años  comiendo en la mano de los  chavistas y  ambos  han hecho grandes negocios para aceptar fraudes, Capriles  por ejemplo negoció dos veces su triunfo presidencial, igual lo hizo Rosales y  Leopoldo López  se entregó tras reunirse con Diosdado Cabello.

En privado se pasan la mano y se echan palos y se reúnen de forma clandestina permanentemente. Eso es un ganar- ganar, el caso Monómeros es una obra monumental de robo a Venezuela. Por otro lado,  Maduro no reclama Citgo, tanto es el ñemeo,  que Guaidó le dio una carta de buena conducta al colombiano  Alex Saab, porque con ese barranquillero comieron todos  juntos en la misma mesa, claro, al mismo tiempo se disfrazan ante la opinión pública, por la tragedia que vive el oprimido pueblo venezolano y al mejor estilo de  Kirk Douglas en la película Espartacos, siguen el libreto de valientes gladiadores, frente al régimen tirano que a la hora de ponerles el piso y la alfombra, ellos mismos son.

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