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Editorial / Venezuela RED Informativa

Mientras la oposición venezolana trata de jugar al “quítate-tú-pa’poneme-yo” de mentiritas, la Resistencia de todo un país va por su cuenta y sin tener muy claro para dónde es que marcha todo esto.

Los líderes de mantequillita derretida y pastillaje de primera, se esconden detrás de sus largas caras de circunstancia, pero tampoco hacen nada. En cambio, el pueblo raso tiene que hacer maromas para poder vivir.

Unos costos descontrolados en dólares aún se encuentran muy por encima de los ingresos familiares traducidos en divisas. La gente de a pie está funcionando a un cuarto de máquina.

Así, mañana termina este fatídico 2020. Aparte de la peste china y de los encierros, el país no avanzó ni un centímetro hacia su libertad. De hecho, seguimos igual o peor que en el año 2019, solo que con un poco más de holgura económica. Con un poquito de menos miseria.

En lo político el balance se mantiene en rojo. ¡Y bien rojo! Un estado quebrado y en modo de fallo es simplemente incapaz de garantizar lo más mínimo a la población. Las bandas del gobierno tienen bien repartido el país. Venezuela es una selva sin ley, donde el más fuerte pisotea al mediano y este patea al chiquito.  Así van las cosas.

En este “sálvense quien pueda”, el venezolano le está ganando la pelea al hambre, la ausencia de un sistema de salud pública, servicios básicos de vida y garantías humanas de cualquier tipo.

Por eso es que el venezolano en Resistencia es el verdadero triunfador de 2020. Este año perverso y miserable no pudo con él. A pesar del NARCOGOBIERNO, la MUDa y el resto de los bichos de lado y lado de la ecuación “política” con que nos toca convivir, ¡ganamos!

Nuestro pueblo en Resistencia los sobrevive. A todos ellos. Y continúa chistoso soñando con recuperar su libertad perdida.

El venezolano en Resistencia es el auténtico protagonista de 2020. Si pudimos con este año, con toda seguridad también podremos con 2021. Traiga lo que traiga. El feroz entrenamiento que hemos recibido por las buenas y por las malas es enorme. Cada vez estamos más y más cerca de recuperar nuestra libertad.

Y, en esta nueva oportunidad, TODOS sabremos dar un mejor uso de ella.

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