TPS

Editorial / Venezuela RED Informativa

¡Bien por Joe Biden! ¡Aplausos de pie! ¡Varios millones de gracias!

La concesión del estatus TPS a la diáspora venezolana en América le honra. Pues honra su palabra empeñada en campaña: hacerle la vida más fácil a la ya difícil existencia que llevan millones de venezolanos en Norteamérica.

Biden logró en sus 100 primeros días de gobierno, lo que Donald Trump no llevó a cabo en sus 4 años de administración. Apenas Trump, el día que salió de la Casa Blanca, dejó firmada una orden ejecutiva que congelaba el reloj migratorio para los venezolanos por 18 meses. Lo cual, ¡también se agradece! Pero, eso no resolvía el tema central del venezolano en el norte: nuestra estabilidad.

A partir de este momento, muy por el contrario, y gracias al TPS otorgado por la administración Biden/Harris, los paisanos que viven en Estados Unidos no están más obligados a decir mentiras federales. Ya no tiene que inventarse ninguna gesta de persecución por los colectivos, ni por el SEBIN, ni por ningún tribunal contratado por el malvado chavismo.

Se acabaron los cuentos falsos montados por los paralegales y abogados norteamericanos asistidos en Venezuela por malandros expertos en crear pruebas chimbas. Esas historias de novelas de tantos y tantos embustes, que convertían la asistencia a tres estúpidas marcha convocadas por la oposición en Venezuela en una épica de confrontación imaginaria entre un individuo común y corriente en contra de un gobierno genocida.

Total, ya puede cesar también la pagadera semanal a las sanguijuelas que han “montado” miles de causas de persecución política de novela ante las autoridades norteamericanas.

Ahora, con Biden, y con solo un par de pagos por taquilla, será más que suficiente. Al fin: ¡poder trabajar con nuestro propio nombre! ¡Que Dios nos perdone!, ¡pero todo indica que acá ha habido un gran cambalache!

Han sido comprados unos pocos millones de venezolanos “atrapados” en el Sueño Americano, por 30 millones de presos que la revolución bolivariana, mantiene bajo secuestro domiciliario. Toda pinta que América perdió el interés por la recuperación de las libertades perdidas en nuestro país. O por la sensatez en sus caminos, hacia una posible recuperación de las mismas.

Siendo suspicaz: “Esto” parece un asunto de naturaleza económica: ¿qué le cuesta menos hacer a la nueva administración norteamericana?

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