Tropicana

Editorial / Venezuela RED Informativa

Tras las recientes declaraciones del Departamento de Estado norteamericano, que eterniza el status quo tanto de Guaidó como del señor Maduro, se formaliza el frenazo de los avances políticos en Venezuela. Desde los Estados Unidos de Norteamérica se cierra cualquier posibilidad de solución por una “tercera vía”, distinta a una hipotética contienda electoral, cuando los plazos constituciones estén “maduros”.

De tal manera, ya no estará pendiente en el tiempo, cualquier esfuerzo unilateral de cualquier actor de esta traginovela por alcanzar las libertades civiles y políticas secuestradas desde hace años en este país.

Es decir: el juego está “convenientemente” trancado. Nadie avanza. Todos aquellos que ya están sentados en la mesa, se mantienen frente a sus platos y continúan comiendo. Por cierto: una situación muy parecida a la que sostuvieron los hermanos del Norte con nosotros, durante las dos administraciones consecutivas de Barack Obama.

¡El mismo musiu, pero con el mismo cachimbo! Mientras tanto, los últimos sondeos de opinión llevados a cabo entre venezolanos de Adentro y de Afuera sobre la percepción colectiva de Agenda Pública, ubican en un porcentaje superior al 85% promedio de rechazo, tanto la gestión del “gobierno” del señor Maduro como el desempeño de Juan Guaidó.

O sea: la casi totalidad de los venezolanos en este momento están “zafados” de la industria política nacional. Expresan una increíblemente grande aversión y un profundo asco a todos aquellos individuos que se llenan los bolsillos en el gobierno, lo mismo que sobre sus parásitos de la oposición en Venezuela que bailan al mismo son.

Vista así las cosas, no tiene fácil Juan Guaidó que la gente se tome en serio o siquiera le preocupe su destino físico ante un eventual encarcelamiento por parte del gobierno. Porque todo hace pensar que el tema de su “seguridad” solo forma parte del show que nuestros chulos desde La Habana van a montar en escena, como si se tratara de otra coreográfica más del TROPICANA.

De todas formas, habría muy poco por lo cual preocupar a aquellos escasos pendejos que aún se creen los cuentos cubanos. Juan Guaidó, haciendo uso de su legitimidad divina consagrada por la poderosa América de la Administración Biden/Harris, ya ha advertido que cuenta con los mecanismos de sucesión adecuados que “nos” garanticen la continuidad de su “gobierno”.

¡Igualito que hizo Juan Carlos de Borbón con Felipe, su hijo! ¡Como se le extraña, Mr. Trump!

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