Un acto de fe

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

En el desasosiego que origina la adversidad, el sistema límbico dispara sus fuerzas que, manifestadas como emociones, generan los pensamientos que han de hacernos huir o enfrentar una realidad, aunque no siempre es auténtica.

La primera característica que debe destacarse en esta situación es el caos y anulación de la función neocortical.

La primera consecuencia es el sufrimiento psicosomático, manifestado como miedo a perder cosas preciadas, la mayor cantidad de veces.

Puedo exponer, que todo se trata de energía y he allí la verdad que constituye la fe, aunque haya otras ideas según otros viejos paradigmas que atribuyen a la fe una suerte de creencia ciega sin razón y de pura emoción, aunque también es energía.

Dijo Jesús a sus discípulos: «Y conocerán la verdad y ella los hará libres» (Juan 8:32).

¿Libres de qué?, les aseguro que Jesucristo se refería a ser libres de sufrimiento, el expresado ut supra, el que dejaríamos de sentir una vez conocido y entendido el principio fundamental del universo, de todo lo que existe, la energía. Esa es la verdad en infinitas manifestaciones, lo que trasciende las retóricas de las ciencias teóricas, pues es un hallazgo o descubrimiento que solo es posible en las ciencias experimentales.

En física cuántica, el Principio de Incertidumbre del físico alemán Werner Karl Heisenberg, explica que cuanto mayor es la precisión con la que se conoce la posición de una partícula hay menos precisión, «incertidumbre» para conocer su velocidad y viceversa.

Luego, ¿cuál es el acto de fe referido como título? Una respuesta sería: la fe en sí misma, como siempre, un acto inexplicable, pero dejarlo hasta aquí sería repetir un paradigma de 2000 años sobre la fe y esa no es la intención.

La concentración es el acto de fe, es la ruptura del paradigma que nos ha dejado siempre en una profunda incertidumbre, cuando la fe en realidad es hasta medible matemáticamente hablando, como matemática fue la expresión de Cristo que refirió para mover una montaña.

El físico alemán demostró cómo es que no podemos hacer de manera óptima dos cosas a la vez, de allí la virtud mágica o milagrosa de la oración o meditación, acto único y total que nos conecta con la glándula pineal y desactiva la influencia de los sistemas límbico y cortical. Eso es concentración, no lo que cualquier observador casual quiera creer. Es decir, la concentración es un acto único de creencia y acción.

Ya escribí que la concentración auténtica, por lo que es total, es creadora. Mucho se ha dicho: que si el poder de atracción piensa lo bueno y lo tendrás, pide y se te dará, todas estas expresiones envueltas del misticismo que llaman fe y ahora solo las envuelvo de ciencia para hacerla tangible y práctica.

El producto o virtud o fin de la fe solo es posible mediante la concentración, la creencia en una o varias entidades supremas es una gran ayuda al acto de concentración o creador o de fe.

No es fácil exponer con tan cortas líneas la caída de un paradigma ancestral, pero a mis inteligentes amigos basta con pocas palabras.

Para ilustrar más el punto, hago una referencia a lo inverso, porque justo funciona en sentido contrario, es decir, hacia el caos que nos impide la concentración. Se describe perfectamente en la obra de Frederic Augustus Von Hayek «El camino a la servidumbre», premio Nobel de economía en 1974, ya fallecido.

El llama muy acertadamente «intervencionismo gobernícola» de los políticos en el poder que cercenan la libertad individual, principalmente en lo negocial, como fundamento de la vinculación del hombre con lo tangible y terrenal, como la propiedad y demás bienes jurídicos que sustenta la vida en sosiego por constituir la provisión básica existencial. Esto constituye la psicopatía tiránica de los que usan un constructo teórico llamado comunismo en su acto contra la fe.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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