Un ejercicio de ciudadanía

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Don Simón Rodríguez sostuvo que, si queríamos República habría que pensar en formar ciudadanos republicanos.

El maestro, con su alma pletórica de libertad por las luces del Contrato Social de Rousseau, y aquel evento de referencia política para el ejercicio de la ciudadanía que fue la simbólica Toma de la Bastilla en 1789 y sus consecuencias, formó el corazón de Simón Bolívar para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso y él siguió el sendero que le señaló.

Mientras Fernando VII, después de los sucesos de Bayona, ganaba concursos de bordado con un primoroso dosel de glasé de plata y ribetes de oro en Valencay, en Venezuela se forjaba, en el candente crisol del heroísmo, la añorada libertad, construyendo con pasión y sangre el derrotero para la gloria de entonces que hay que retomar ahora.

La gallardía y el honor nos trajo como obsequio una Patria donde vivimos tiempos sosegados por la armonía del orden y el trabajo para el porvenir próspero y decente, en el marco de la justicia y la paz. En el ámbito de la esperanza fundada y acendrada en motivos ciertos, en la confianza del honor de los hombres y la rectitud del carácter.

Patria donde los colores tenían sonidos cual sutiles notas en armonía y los sonidos eran multicolores como el exuberante arcoíris o como los destellos de luz en las gotas de rocío que resbalaban de los pétalos de rosas.

Tiempos en que los olores eran más bien fragancias que sabían a la Venezuela protectora y segura que dibujaba feliz sus ricos sabores de las mañanas en fogones con brillos de oro y tardes solariegas y noches de blancos satinados de estrellas refulgentes.

En el horizonte de los recuerdos esperan, aún vivos y vibrantes los colores, los sonidos, los sabores y las fragancias que pintan juntos el sutil terciopelo de la bandera de la Patria que cobija el corazón de sus hijos animándolos a seguir el clarín que llama a emular el heroísmo de los libertadores.

El firmamento ya comienza a despejarse, las nubes abren paso al sol radiante que baña de dorado los colores que tienen sabor y los sabores de colores, como los sonidos que huelen a la mañana y las fragancias que suenan al “Alma Llanera”.

Todo, en un acto de amor de Dios para que los venezolanos emprendan el nuevo día con el compromiso de hacer Patria como el más digno y noble acto de ciudadanía en reclamo de justicia y libertad.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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